Apagón masivo en Lleida: Bruselas ya pedía a los ciudadanos tener un kit de emergencia
La Comisión Europea recomendó en marzo preparar hogares para sobrevivir 72 horas sin ayuda externa ante crisis como la vivida este lunes

Diferentes utensilios que conforman un kit de supervivencia.
El apagón eléctrico masivo que paralizó España y Portugal este lunes ha puesto de manifiesto la importancia de estar preparados ante situaciones de emergencia. Este suceso conecta directamente con las advertencias que la Comisión Europea realizó el pasado marzo sobre la necesidad de que los ciudadanos cuenten con recursos básicos para afrontar crisis de gran envergadura. Entre estas recomendaciones, destaca especialmente la preparación de un kit de supervivencia doméstico capaz de garantizar la subsistencia durante al menos 72 horas sin asistencia externa.
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Fue precisamente el 26 de marzo cuando Bruselas presentó su estrategia integral de preparación ante grandes amenazas. El documento abordaba escenarios diversos como conflictos bélicos, accidentes nucleares, ciberataques contra infraestructuras críticas o nuevas pandemias. "En un contexto de aumento de los riesgos naturales y antropogénicos, y de deterioro de las perspectivas de seguridad para Europa, es urgente que la UE y sus Estados miembros refuercen su preparación", señalaba explícitamente el borrador del texto. Apenas un mes después, España ha experimentado un colapso eléctrico que ha puesto a prueba nuestra capacidad de respuesta ante situaciones críticas.
Elementos esenciales del kit de supervivencia recomendado por la UE
Ante el reciente episodio de apagón generalizado, cobra especial relevancia el listado de elementos que la Unión Europea recomienda tener almacenados en cada hogar. Estos recursos básicos permitirían afrontar con mayor seguridad cualquier situación de crisis prolongada, desde desastres naturales hasta fallos en infraestructuras críticas. El kit de supervivencia básico debe incluir:
Agua potable embotellada: La recomendación establece un mínimo de 5 litros por persona, cantidad que garantizaría la hidratación durante los primeros días de emergencia. El agua es el recurso más crítico y debe ser la prioridad absoluta en cualquier preparación.
Alimentos no perecederos: Preferiblemente productos que no requieran refrigeración y sean fáciles de preparar. Las conservas, alimentos deshidratados o liofilizados, frutos secos y barritas energéticas representan opciones óptimas por su larga vida útil y aporte calórico.
Equipamiento de comunicación y energía: Una radio que funcione con pilas resulta fundamental para mantenerse informado cuando las redes de telecomunicaciones fallen. Asimismo, se aconseja disponer de linternas, baterías externas para dispositivos móviles y, si es posible, pequeños generadores de energía alternativos.
Sistemas de calor y cocción: Un hornillo o cocina portátil con su correspondiente combustible permitirá calentar alimentos y líquidos, aspecto especialmente relevante en temporadas frías. También se recomienda tener cerillas o encendedores protegidos de la humedad.
Recursos sanitarios y de higiene: El botiquín debe contener medicamentos habituales, material de primeros auxilios, desinfectantes y, según la recomendación europea, incluso pastillas de yodo (útiles en caso de emergencias radiológicas). Los artículos de higiene personal, como toallitas húmedas, resultarán imprescindibles si el suministro de agua queda interrumpido.
Otros elementos prácticos: Dinero en efectivo (ante la imposibilidad de usar medios electrónicos de pago), cinta adhesiva multiusos, extintores para controlar pequeños incendios y documentación personal importante completan las recomendaciones básicas.
La importancia de la prevención ciudadana ante emergencias
El apagón del 28 de abril de 2025 ha puesto sobre la mesa un debate más amplio sobre la resiliencia de nuestras infraestructuras y la preparación ciudadana. Las autoridades de Protección Civil llevan años insistiendo en la necesidad de fomentar una cultura de autoprotección, que complementa la respuesta institucional ante desastres o emergencias de gran escala.
Expertos en gestión de crisis señalan que los primeros momentos de una emergencia son críticos, y la capacidad de cada hogar para sostenerse autónomamente reduce la presión sobre los servicios de emergencia, permitiéndoles centrarse en los casos más vulnerables. Las experiencias internacionales demuestran que las sociedades con mayor cultura preventiva logran recuperarse más rápidamente tras eventos catastróficos.
"La preparación individual no es alarmismo, sino responsabilidad ciudadana", explican desde organizaciones especializadas en respuesta ante desastres. Este enfoque proactivo se está incorporando progresivamente en los sistemas educativos de varios países europeos, donde se enseña a los más jóvenes nociones básicas de autoprotección y gestión de emergencias.
¿Cómo almacenar correctamente un kit de emergencia?
No basta con disponer de los elementos recomendados; su correcta conservación y actualización periódica son igualmente importantes. Los expertos recomiendan ubicar el kit en un lugar accesible pero protegido, preferiblemente en recipientes estancos que lo preserven de humedad o plagas. Es aconsejable revisar periódicamente las fechas de caducidad de alimentos y medicamentos, sustituyendo aquellos que se aproximen a su límite de consumo.
Para familias con niños pequeños, personas mayores o con necesidades especiales, el kit básico debe adaptarse incorporando elementos específicos como medicación crónica, alimentos especiales o dispositivos médicos de soporte. La personalización del kit según las circunstancias particulares de cada hogar garantiza su efectividad real en caso de emergencia.