Adiós a la obsolescencia programada: la UE obligará a móviles y tablets a ser más eficientes y duraderos a partir del junio
Una nueva normativa exigirá etiquetado energético, garantía de reparabilidad y actualizaciones durante cinco años para combatir la obsolescencia programada y reducir el impacto ambiental

Un smartphone.
La Unión Europea implementará a partir del próximo 25 de junio una nueva normativa que obligará a todos los fabricantes de teléfonos móviles y tablets a cumplir estrictos requisitos de eficiencia energética si desean comercializar sus productos en el mercado comunitario. Esta regulación, aunque ya está en vigor desde hace meses, se convertirá en obligatoria en esa fecha, según informa el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), con el objetivo de garantizar dispositivos más sostenibles y duraderos para los consumidores europeos.
La nueva reglamentación forma parte de la estrategia comunitaria para reducir el impacto ambiental de los dispositivos electrónicos y combatir la obsolescencia programada. De acuerdo con las estimaciones de la Comisión Europea, la aplicación de estas normas permitirá ahorrar casi 14 teravatios-hora de energía anualmente hasta 2030, lo que representa aproximadamente un tercio del consumo energético actual de estos productos en la UE. Una medida que promete transformar significativamente el sector de la tecnología móvil en los próximos años.
¿Qué exigirá la nueva normativa europea a los fabricantes?
El reglamento establece que todos los smartphones y tablets comercializados en la UE deberán presentar información detallada sobre su eficiencia energética, autonomía y longevidad de sus baterías, así como su resistencia ante factores externos como polvo, agua y caídas accidentales. Una de las grandes novedades es la incorporación de una puntuación de reparabilidad, que permitirá a los consumidores conocer de antemano la facilidad con la que podrán arreglar sus dispositivos en caso de avería.
Los fabricantes tendrán que incluir una nueva etiqueta energética en sus productos, similar a la que ya existe para electrodomésticos, pero adaptada a las características específicas de los dispositivos móviles. Esta etiqueta deberá contener información clara y accesible que ayude a los consumidores a tomar decisiones de compra más informadas y sostenibles.
Elementos obligatorios en el nuevo etiquetado energético
La nueva normativa detalla con precisión los elementos que deberán incluirse en el etiquetado energético de móviles y tablets. Entre los requisitos más destacados se encuentran:
- Un código QR que enlazará con la información completa del producto proporcionada por el fabricante.
- La marca comercial y el identificador del modelo del proveedor.
- Una escala de clases de eficiencia energética que irá de la A a la G, similar a la utilizada en otros productos.
- La clase específica de eficiencia energética en la que se sitúa el dispositivo.
- Información detallada sobre la autonomía de la batería por ciclo, expresada en horas y minutos por carga completa.
- La resistencia del dispositivo a caídas, clasificada según una escala de fiabilidad.
- Un índice de reparabilidad que indicará la facilidad con la que el dispositivo puede ser reparado.
- Datos sobre la durabilidad de la batería en ciclos de carga.
- El índice IP que certifica la protección contra partículas y humedad.
- La referencia al Reglamento 2023/1669 que regula este etiquetado.
Requisitos mínimos para la comercialización de dispositivos
Además de la información que deberá aparecer en el etiquetado, la normativa europea establece unos requisitos mínimos sin los cuales no se permitirá la venta de dispositivos móviles en territorio comunitario. Por ejemplo, los smartphones deberán garantizar un mínimo de 800 ciclos de carga manteniendo al menos el 80% de la capacidad inicial de la batería tras ese periodo, una medida que busca prolongar la vida útil de los dispositivos y reducir residuos electrónicos.
Otro aspecto fundamental de la nueva regulación es la obligación por parte de los fabricantes de mantener disponibles piezas de recambio durante un mínimo de 7 años para todos los talleres de reparación que las soliciten. Asimismo, deberán proporcionar actualizaciones del sistema operativo durante al menos cinco años desde el lanzamiento del producto, lo que supone un importante avance en la lucha contra la obsolescencia programada.
Impacto ambiental y económico de la nueva normativa
La implementación de estas medidas tendrá un impacto significativo tanto a nivel ambiental como económico. Según los cálculos de la Comisión Europea, además del ahorro energético mencionado anteriormente, la prolongación de la vida útil de los dispositivos reducirá considerablemente la generación de residuos electrónicos, uno de los principales problemas ambientales asociados a la tecnología móvil.
Desde el punto de vista económico, aunque los fabricantes deberán adaptar sus procesos productivos para cumplir con la normativa, los consumidores se beneficiarán de productos más duraderos y con mayor facilidad de reparación, lo que a medio plazo supondrá un ahorro en la renovación de dispositivos.
¿Cómo afectará esta normativa a los precios de los móviles?
Una de las principales preocupaciones de los consumidores es si estas nuevas exigencias provocarán un incremento en los precios de los dispositivos. Aunque la normativa no aborda directamente este aspecto, es previsible que la implementación de mejoras en durabilidad y eficiencia pueda tener cierto impacto en los costes de producción.
No obstante, la mayor transparencia en la información y la posibilidad de comparar fácilmente la eficiencia y durabilidad de diferentes modelos podrían generar una competencia más saludable entre fabricantes, incentivando la mejora continua de sus productos sin necesariamente trasladar todos los costes al precio final.
¿Qué dispositivos estarán afectados por la nueva normativa?
La regulación se aplicará a todos los teléfonos inteligentes y tablets que quieran comercializarse en el mercado comunitario a partir del 25 de junio de 2024. Esto incluye tanto a los grandes fabricantes internacionales como a marcas más pequeñas o emergentes, que deberán adaptar sus productos si quieren seguir presentes en uno de los mercados más importantes a nivel mundial.
Es importante señalar que la normativa afectará a los nuevos dispositivos que se introduzcan en el mercado a partir de esa fecha, no siendo retroactiva para los productos ya comercializados con anterioridad. Sin embargo, establecerá un nuevo estándar que previsiblemente marcará la tendencia del sector en los próximos años.