Patrimonio románico, dos museos y piscinas naturales: el desconocido pueblo de Lleida que no puedes dejar de visitar este verano
La población gana popularidad por su riqueza patrimonial y el entorno natural, ideal para escapadas estivales

Vista de Coll de Nargó.
Coll de Nargó es una de las destinaciones más atractivas y poco masificadas de la provincia de Lleida. Este pequeño municipio de solo 600 habitantes, situado a unos 40 kilómetros de La Seu de Urgell, esconde auténticas joyas patrimoniales, culturales y naturales que lo posicionan como una opción ideal para los que buscan escaparse del turismo masivo durante los meses estivales.
La combinación de su impresionante patrimonio románico, sus dos museos temáticos y las refrescantes piscinas naturales ha incrementado el interés turístico por esta localidad del Alt Urgell. Especial atención merece su iglesia de Sant Climent, declarada Monumento Nacional Historicoartístico en 1946 gracias al interés del arquitecto Josep Puig i Cadafalch, quien promovió su estudio y restauración, financiada por los vecinos y la Diputación provincial de la época.
El templo evitó milagrosamente los bombardeos franquistas durante la Guerra Civil, después de que los republicanos lo convirtieran en polvorín. Construida entre los siglos X y XI, esta joya arquitectónica mezcla elementos prerrománicos y románicos, con una sola nave cubierta con bóveda de cañón bajo un tejado a dos aguas.
Un campanario único que cautiva a primera vista
Sin duda, el elemento más característico del conjunto es su campanario anexo, con el cuerpo inferior en forma de talud y un poco rechoncho, todavía de influencia islámica, como delata la ventana de herradura. La parte superior ya es netamente románica, con horquillas ciegas y ventanas trifoliadas que contrastan con la austeridad ornamental de la torre ante la decoración, refinada y discreta, del resto del edificio.
El municipio de Coll de Nargó es uno de los más ricos de todo el Alt Urgell en monumentos románicos. Además de Sant Climent, merecen una visita Sant Miquel de les Masies, Sant Martí de la Plana, Sant Romà de Valldarques, Sant Serni de Gavarra y Sant Maximí de Sallent. Todos estos edificios forman parte de uno de los itinerarios de la Vía Románica, ruta transfronteriza que discurre entre Perpiñán y Bassella.
Dos museos que transportan al visitante en épocas pasadas
Complementando su patrimonio arquitectónico, Coll de Nargó aloja dos interesantes museos que permiten conocer diferentes aspectos de la historia natural y cultural de la zona. El museo Dinosfera, situado en el núcleo urbano, ofrece la posibilidad de contemplar huevos y postas de dinosaurios encontrados en el municipio, además de conocer como era el mundo poco antes y después de la catástrofe ecológica que extinguió a estos grandes reptiles y dio paso a la hegemonía de los mamíferos sobre la Tierra.
Por otra parte, el Museo de los Madereros ocupa la antigua iglesia del Roser, en el barrio antiguo de la villa. Este espacio museístico, integrado en la Ruta de los Oficios de Ayer, conserva recuerdos y vestigios del arriesgado oficio de los raiers, consistente en bajar madera por el río. Hasta al principio del siglo XX, Coll de Nargó fue, junto con El Pont de Claverol, en la Noguera Pallaresa, el núcleo más importante de raiers de Cataluña.
Cada verano, la Associació de Raiers de la Ribera del Segre organiza el descenso de dos rais entre els Clops de Fígols y el Pont d'Espia. Esta fiesta tradicional se celebra habitualmente el tercer domingo de agosto.
Les Basses del Codó: piscinas naturales de aguas cristalinas
Además de su patrimonio cultural, Coll de Nargó esconde un tesoro natural: les Basses del Codó. Estas piscinas naturales, formadas por el río Valldarques, se caracterizan por sus aguas transparentes que permiten observar el lecho rocoso calcáreo que se sumerge bajo la superficie. El acceso a este paraje natural empieza siguiendo el curso del río Sallent, que eventualmente se encuentra con el Valldarques.
Aunque el camino incluye un tramo del suelo que puede resultar resbaladizo en determinadas condiciones, el trayecto hasta la destinación sólo requiere entre 5 y 10 minutos de caminata. Los expertos recomiendan visitar el lugar temprano por la mañana, especialmente durante la temporada estival, para evitar aglomeraciones y poder disfrutar plenamente de la serenidad que transmite este entorno natural.
La formación de estas piscinas naturales responde a procesos geológicos desarrollados durante miles de años. El agua del río ha ido erosionando la piedra calcárea característica de la zona, creando estas balsas naturales de contornos redondeados y profundidades variables. La composición mineral del terreno contribuye además a la extraordinaria transparencia del agua, que adquiere tonalidades turquesas en determinados puntos y condiciones de luz.
El Alt Urgell: una comarca por descubrir
Coll de Nargó es sólo una muestra de la riqueza patrimonial, cultural y natural que ofrece la comarca del Alt Urgell. Esta región prepirenaica, con La Seu de Urgell como en capital, combina paisajes montañosos de gran belleza con un rico patrimonio histórico y una gastronomía tradicional que merece ser degustada.
La popularidad de espacios naturales como las Basses del Codó, ha aumentado considerablemente en los últimos años, convirtiéndose en destinaciones ideales para excursionistas y amantes de la naturaleza que buscan alternativas en las tradicionales zonas de baño. Estos enclaves representan una opción perfecta para los que desean combinar actividad física moderada con momentos de relax, permitiendo a los visitantes desconectar del ritmo acelerado de la vida cotidiana mientras disfrutan de un entorno natural privilegiado.
Durante el recorrido hasta las piscinas naturales, los excursionistas pueden observar elementos del patrimonio rural tradicional, como antiguos molinos y pequeñas construcciones de piedra seca que evidencian el aprovechamiento histórico de los recursos hídricos a la zona. Estos vestigios constituyen un atractivo adicional para los interesados en etnografía y cultura local.