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Un estudio alerta que las olas de calor disparan la ansiedad y la depresión en España

Investigadores del Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IdiapJgol) detectan un aumento de hasta el 43% en diagnósticos de ansiedad durante episodios de calor extremo

Imagen de archivo de un termómetro.

Imagen de archivo de un termómetro.Unsplash

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El calor extremo está directamente relacionado con el aumento de diagnósticos de ansiedad y depresión en España, según confirma un exhaustivo estudio científico publicado recientemente. La investigación, desarrollada por el Institut d'Investigació en Atenció Primària Jordi Gol (IdiapJgol), ha analizado datos de más de 3 millones de adultos atendidos en centros de atención primaria de Cataluña durante más de una década, revelando una inquietante correlación entre las altas temperaturas y el deterioro de la salud mental de la población.

Los resultados de este análisis, publicados en la prestigiosa revista 'Environment International', son contundentes: el aumento de temperatura podría ser responsable del 25% de los nuevos diagnósticos de ansiedad, el 15% de las prescripciones de ansiolíticos y el 31% de las bajas laborales relacionadas con este trastorno. En el caso de la depresión, las cifras también son alarmantes, siendo atribuibles al calor el 17% de los nuevos casos diagnosticados, el 9% de las recetas de antidepresivos y el 25% de las incapacidades laborales por esta condición, según detalla el comunicado emitido por el IdiapJgol en marzo de 2025.

El estudio, que ha tenido en cuenta variables como el sexo, la edad, la nacionalidad y la situación socioeconómica, demuestra que en épocas de temperatura elevada se registran incrementos significativos en comparación con períodos de temperatura de 1 grado centígrado. Concretamente, los diagnósticos de ansiedad aumentan un 43%, los de depresión un 26%, y las bajas laborales por ansiedad pueden incrementarse hasta un 65% durante estos episodios de calor extremo.

El impacto del cambio climático en la salud mental

La investigación cobra especial relevancia en el contexto actual de cambio climático y aumento progresivo de las temperaturas globales. Los datos analizados, que abarcan desde 2011 hasta 2022, permiten establecer patrones claros sobre cómo las condiciones ambientales afectan directamente a la salud psicológica de la población española, especialmente durante los meses estivales cuando las olas de calor son más frecuentes e intensas.

"Este estudio representa un avance significativo en la comprensión de los efectos del cambio climático sobre la salud mental", explica el Dr. Antoni Sisó, director del IdiapJgol. "Los resultados nos obligan a replantear las estrategias de prevención y atención sanitaria durante los períodos de altas temperaturas, considerando no solo los riesgos físicos tradicionalmente asociados al calor, sino también sus consecuencias psicológicas".

Los expertos señalan que estos hallazgos tienen implicaciones directas para el sistema sanitario español, que podría verse sometido a una presión adicional durante las épocas de calor intenso. El incremento cercano al 20% en las recetas de medicación ansiolítica durante estos períodos supone un aumento significativo en el gasto farmacéutico y la carga asistencial para los centros de atención primaria.

Colectivos vulnerables ante el binomio calor-ansiedad

Aunque el estudio ha analizado datos de más de 3 millones de personas, los investigadores han identificado que ciertos grupos demográficos presentan mayor vulnerabilidad ante los efectos psicológicos del calor. Las mujeres, las personas mayores y aquellos con nivel socioeconómico más bajo muestran una mayor predisposición a desarrollar trastornos de ansiedad y depresión durante las olas de calor, según apuntan los datos recogidos en la base del Sistema de Información Para el Desarrollo de la Investigación Primaria (Sidiap).

"La identificación de estos grupos de riesgo permite establecer protocolos de actuación específicos durante las alertas por altas temperaturas", señala la Dra. María García, investigadora principal del estudio. "Es fundamental diseñar estrategias preventivas que contemplen no solo medidas físicas como la hidratación o la climatización de espacios, sino también intervenciones psicoeducativas y de apoyo emocional".

Los mecanismos biológicos que explican esta relación entre calor y trastornos de ansiedad están relacionados con alteraciones en los patrones de sueño, aumento de la irritabilidad, cambios hormonales y disminución de la capacidad cognitiva asociados a la exposición prolongada a altas temperaturas. Estos factores, sumados al malestar físico que produce el calor intenso, crean un cóctel perfecto para el desarrollo de sintomatología ansiosa y depresiva en personas predispuestas.

Medidas preventivas frente a la ansiedad estival

A raíz de estos hallazgos, el Ministerio de Sanidad está evaluando la incorporación de recomendaciones específicas sobre salud mental en sus protocolos de actuación ante olas de calor. Entre las medidas que los especialistas consideran efectivas se encuentran mantener rutinas de sueño regulares incluso en períodos vacacionales, evitar el consumo de estimulantes como cafeína y alcohol durante episodios de calor intenso, practicar técnicas de relajación y, especialmente, buscar ayuda profesional ante los primeros síntomas de ansiedad o bajo estado de ánimo.

Para los centros de trabajo, los expertos sugieren implementar medidas como la flexibilización de horarios durante los períodos de calor extremo, la adecuación de los espacios con sistemas de climatización eficientes y la formación de los responsables de recursos humanos para detectar precozmente signos de malestar psicológico en los empleados que puedan estar relacionados con las altas temperaturas.

¿Qué es la ansiedad inducida por calor?

La ansiedad inducida por calor es un fenómeno cada vez más reconocido por la comunidad científica, que describe cómo las altas temperaturas pueden desencadenar o agravar los síntomas de ansiedad en determinadas personas. Este tipo específico de respuesta ansiosa se caracteriza por una exacerbación de los síntomas físicos como palpitaciones, hiperventilación, sudoración excesiva y sensación de ahogo, que a su vez retroalimentan la respuesta psicológica de miedo e inquietud.

Los investigadores del IdiapJgol han observado que muchos pacientes no relacionan directamente sus síntomas con las altas temperaturas, lo que puede llevar a infradiagnósticos o abordajes terapéuticos incompletos. "Es fundamental que tanto profesionales como pacientes sean conscientes de esta correlación para poder implementar estrategias preventivas efectivas", afirma la Dra. García.

¿Cómo afecta el calor al sueño y la ansiedad?

Uno de los mecanismos más claros por los que el calor afecta a la salud mental es a través de la alteración de los patrones de sueño. Las noches calurosas dificultan conciliar y mantener un sueño reparador, lo que provoca un círculo vicioso de cansancio, irritabilidad y ansiedad. Los expertos recomiendan mantener la temperatura del dormitorio entre 18 y 21 grados centígrados para favorecer el descanso.

En conclusión, este pionero estudio catalán pone de manifiesto la necesidad de considerar el impacto del cambio climático no solo desde una perspectiva medioambiental o de salud física, sino también desde el ámbito de la salud mental. A medida que las temperaturas globales continúan en ascenso, resulta imperativo desarrollar estrategias preventivas y asistenciales que aborden de manera integral los efectos psicológicos de las altas temperaturas en la población española.

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