ENTREVISTA
Xavier Amat Garcia
Tras el anuncio del Gobierno de restringir el uso de algunas plataformas digitales a menores de 16 años, Amat advierte del riesgo de adicción en los más jóvenes

Xavier Amat Garcia - ORUM CENTER
¿Cómo describiría la relación actual entre los adolescentes y las redes sociales?
Depende mucho de la edad. La forma de interactuar en redes de un joven de 18 años no será la misma que la de uno de 14. El diálogo en redes va directamente ligado con el estado de madurez emocional del adolescente.
¿Por qué es tan importante tener en cuenta la edad cuando se habla del entorno digital?
Las redes están hechas para crear una adicción diseñada y los menores están totalmente expuestos a ello. Cuanto más joven es la persona, mayor es el riesgo. Los adolescentes no tienen la misma capacidad para gestionar ese uso ni para entender sus consecuencias reales.
¿Qué papel juega el desarrollo del cerebro adolescente en esta mayor vulnerabilidad frente a las redes sociales?
El cerebro del adolescente no está del todo desarrollado, por lo que es más susceptible a este tipo de adicciones. Se trata de un cerebro muy plástico y vulnerable, especialmente antes de los 21 o 23 años, que es la edad aproximada en la que termina de formarse por completo.
¿De qué manera influye esa inmadurez en la forma en que los adolescentes viven lo que ocurre en las redes sociales?
Los adolescentes todavía están construyendo su identidad y no tienen mecanismos de autocontrol completamente desarrollados. Por eso buscan pequeñas descargas de dopamina que ofrecen las redes sociales, pero esto es un arma de doble filo. Todo lo que viven en el entorno digital lo experimentan con mucha más intensidad, lo que los hace especialmente vulnerables tanto a los efectos positivos como a los negativos. Para ellos, un like es un gesto muy significativo, pero un comentario de odio lo es aún más. Muchos no saben diferenciar claramente lo que es real de lo que ocurre únicamente en el mundo digital.
¿Es coherente la propuesta del Gobierno de limitar el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años?
Estoy a favor de la limitación, sobre todo desde que los móviles entraron en las escuelas. Limitar el acceso es una forma de protección, no algo negativo.
¿Esta medida debe entenderse como una prohibición?
No debemos hablar de prohibición, sino de protección. Se trata de cuidar al sector más vulnerable de nuestra sociedad. No será fácil de aplicar, pero hay que hacerlo. Tal vez no sea la solución definitiva, pero por algún lugar se debe empezar. El hecho de limitar ya ayuda a que la sociedad y la comunidad estén más alerta, porque realmente se trata de una problemática muy seria.
¿Cómo afecta el ciberacoso a la salud mental de los adolescentes?
A nivel de salud mental pueden aparecer comportamientos de ansiedad, depresión e incluso casos de autolesiones. Estas últimas han aumentado notablemente en pacientes menores de edad. Antes, el acoso se quedaba en la escuela: te ibas a casa y ahí terminaba. Ahora, el acoso puede ser constante, las 24 horas del día. No pueden huir de ello. A veces es algo mínimo, como que no te incluyan en un grupo de WhatsApp, y aun así puede tener un impacto muy grande en el adolescente.
¿Qué señales pueden alertar de que un menor está siendo acosado digitalmente?
Se observan alteraciones significativas en su comportamiento y en su manera de actuar. Se muestran más reservados, disminuyen la comunicación, presentan signos de ansiedad o rechazan acudir al instituto. Sus rutinas habituales sufren un cambio claro y drástico. Es fundamental mantener el diálogo, conversar y escuchar activamente al menor. Los adolescentes necesitan adultos que les ayuden a interpretar lo que encuentran en el mundo digital.