LIBROS
De Lleida a la Maternidad de Elna: el periodista Marc Solanes reconstruye la historia de su bisabuela
En ‘Les nenes d’Elna’, que presentará el viernes en La Fatal. “Luchó hasta el final por su familia y por la República”

María Ferrer Ferrer, que hacía sombreros, con tres de sus hijas. - CEDIDA POR MARC SOLANES
El periodista Marc Solanes Calderón (Cerdanyola del Vallès, 1993), reconocido con el Premi Talent Jove de Periodisme Europeo, ha podido reconstruir buena parte de la historia perdida de su bisabuela María Ferrer Ferrer, que tras la entrada de los fascistas en Lleida durante la Guerra Civil tuvo que exiliarse junto a sus tres hijas y acabaron en la Maternidad de Elna. Con una mirada literaria pero plenamente documentada, Solanes le rinde homenaje en Les nenes d’Elna (Pol·len Edicions), que se presentará este viernes en la librería La Fatal. En declaraciones a SEGRE, explica que el proyecto comenzó hace seis años, cuando estaban viendo la televisión y al salir un documental sobre la Maternidad de Elna, su abuela, Lluïsa espetó: “Yo estuve allí”, dejando a todos estupefactos al desconocer esta historia de la familia. “Entonces fue al despacho y nos enseñó una fotografía de ella con sus hermanas y su madre en la Maternidad”, añade. Fue en ese momento cuando decidió “tirar del hilo para descubrir la verdad”.
María Ferrer Ferrer nació en Huesca y se casó con Pere Casulleras, que nació en Manresa y se fue a vivir a Vilanova de Bellpuig en plena adolescencia. Tres de sus cuatro hijas nacen en Lleida, donde el matrimonio se había trasladado para abrir un taller mecánico. “Con la guerra, mi bisabuela, va a luchar al frente de Aragón. Su marido se va a Cervera con sus hijas, allí lo matan. Entonces María decide partir con ellas hacia el exilio”, relata. Solanes destaca que “es extraño” que acabaran en la Maternidad de Elna porque allí solo iban mujeres embarazadas y la principal hipótesis es que acabara trabajando allí. “Intentó enviar a sus hijas a Rusia pero la mayor no quiso y regresaron a Lleida”, añade. Sin embargo, la pista de María Ferrer se pierde al llegar a la capital del Segrià. “Le dice que volverá a por ellas pero nunca más la volvieron a ver”, explica. Murió meses después, el 17 de diciembre de 1940.
“Gracias a la recuperación de esta historia hemos podido hacer un homenaje colectivo a mi bisabuela y desmitificar lo que se había dicho de que no era una buena madre, que las abandonó. Todo esto es una mentira absoluta y absurda, porque ella luchó hasta el último momento tanto por su familia como por la República”, afirma Solanes.