REPORTAJE
Más de 450 leridanos murieron en psiquiátricos durante la Guerra Civil
A toda Catalunya, una investigación cifra en 5.800 los fallecidos en instituciones de salud mental entre 1936 y 1939

El acceso al pabellón del psiquiátrico de hombres en Sant Boi. - ARXIU HISTÒRIC MUNICIPAL DE SANT BOI DE LLOBREGAT
Las instituciones psiquiátricas sufrieron “de manera especialmente intensa” el estado de abandono y falta de recursos durante la Guerra Civil. Una reciente investigación, liderada por el historiador Marcos Robles y encargada por la dirección general de Memòria Democràtica, cifra en cerca de 5.800 las personas internadas en estas instituciones que murieron entre 1936 y 1939 en Catalunya. De estas, más de 450 eran personas nacidas en las comarcas leridanas, a las que habría que sumar las que eran originarias de municipios de la Franja.
La mayoría de estas muertes se produjeron en el psiquiátrico de Sant Boi, tanto en el pabellón masculino como el femenino. Robles señala a SEGRE que era el centro de referencia de la provincia y con el que la diputación de Lleida tenía un acuerdo. Sin embargo, el listado incluido en la investigación del historiador se incluyen también fallecidos en los psiquiátricos de Nova Betlem, Frenopàtic de Les Corts, Sanatori Mental Municipal, Clínica Torribera, Martí Julià de Salt, Institut Pere de Mata de Reus y el sanatorio de Os de Balaguer, en el Monestir de les Avellanes. En este último se han contabilizado 21 muertos en este periodo de tiempo.
La investigación de Robles señala que “muchas de estas instituciones, especialmente las más grandes”, fueron situadas a la cola de las prioridades de la sociedad y de la administración a causa de la guerra. En un ambiente de caos, las necesidades de los residentes “no fueron cubiertas”. Así, la falta generalizada de suministros, especialmente de alimentos, dejó a los psiquiátricos sin lo básico para una atención mínima a sus pacientes.
Otro elemento es la sobrepoblación de estos hospitales, a causa de los traumas del conflicto, así como las condiciones insalubres, lo que contribuyó a la “propagación de enfermedades infecciosas y al deterioro de la salud física y mental” de los residentes.
El objetivo es recuperar la memoria de estas víctimas que han sido “relegadas a un papel secundario”, perpetuando el estigma asociado a la salud mental. Una investigación que se inició gracias al historiador Carles Serret, director del Arxiu Històric Municipal de Sant Boi.
En declaraciones a SEGRE, explica que descubrió que las cifras de defunciones en el psiquiátrico de esta localidad durante la Guerra Civil estaban muy por encima de las habituales y que la mayoría estaban registradas en el cementerio con la dirección del centro. “Mi sorpresa fue que la mortalidad en esa época era bestial, con más de 150 fallecidos en un único mes”, asegura. Incluso recuerda que en algún documento figuraba que “el enterrador se quejaba continuamente por el exceso de trabajo”.
Además, miró las causas de defunción y muchas de ellas estaban asociadas a la desnutrición, falta de medicamentos o enfermedades. Antes de la contienda, estas instituciones estaban gestionadas por religiosos, que huyeron por temor a ser perseguidos. Los estragos de la guerra se cebaron con la población, y de forma mucho más cruel con los más desprotegidos y vulnerables.
El conjunto psiquiátrico de Sant Boi era el centro de referencia en Catalunya. La mayoría de los difuntos están enterrados en una fosa en el cementerio de la localidad. De los leridanos que perecieron allí, los datos indican que tenían entre 13 y 84 años, originarios de varios puntos de Ponent y del Pirineo, y que gran parte de ellos fueron enterrados en la fosa.
La investigación agrupa las causas de defunción en varios bloques: las relacionadas con el sistema gástrico, las desnutriciones (incluida la caquexia), la tuberculosis, las enfermedades pulmonares, las cardíacas y las sifilíticas. Para Robles, estos datos, reforzados por los testimonios escritos de médicos y pacientes, “evidencian que el impacto de la guerra y de la falta de alimentos se extendió de manera generalizada entre toda la población ingresada, independientemente de la edad”.
Cerca de un 74% de los pacientes ingresados en el centro en 1935 murieron durante la guerra. Una de ellas relata estas penurias: “Nos levantamos de la mesa como si no hubiéramos comido (...) Nos dan un plato lleno de agua, que de pan, casi no hay nada (...) Todos los enfermos nos morimos de hambre”.
Durante la contienda, la atención psiquiátrica en la provincia de Lleida se organizó a través de la Clínica Psiquiàtrica Militar de Lleida y el Sanatori Mental d’Os de Balaguer, en el Monestir de Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes para acoger a enfermos mentales del centro psiquiátrico de Huesca.
Uno de sus directores fue Tomàs Pàmies Pla, padre de la escritora Teresa Pàmies. En su libro Testament a Praga relata la precariedad y la falta de medios, además de “desinterés por parte de las autoridades”. En este centro, hubo 21 defunciones entre 1936 y 1939.
Otro de los aspectos que se destaca es que, con la dictadura franquista, el modelo de atención psiquiátrica volvió al sentido de beneficiencia y no de asistencia y recuperación. “Los enfermos mentales fueron olvidados dos veces: sufrieron el estigma y el abandono en vida, y después fueron condenados al olvido en la memoria oficial”, destaca Robles. Su estudio pretende ser un primer paso para su reparación histórica.
Previsión de digitalizar el archivo en junio
El Parc Sanitari de Sant Joan de Déu, que custodia los archivos históricos de la sección masculina del psiquiátrico de Sant Boi, está en proceso de digitalización de estos documentos. Según confirmaron fuentes del centro a SEGRE, está previsto que este acabe en el mes de junio. Asimismo, señalaron que están en contacto con familias que han pedido consultar archivos “para dar respuesta tan pronto como sea posible”.
Acto de reparación y presentación del informe en marzo
Todavía no hay una fecha concreta, pero la Generalitat prepara un acto de reparación de las víctimas de los psiquiátricos catalanes durante la Guerra Civil para el próximo marzo. Está prevista la presentación del informe del historiador Marcos Robles y la instalación de una placa en el cementerio de Sant Boi, que podría incluirse en la Xarxa d'Espais de Memoria.