El invierno más lluvioso de los últimos 30 años en Catalunya, con nevadas excepcionales en el Pirineo
El Meteocat confirma precipitaciones récord que superan las de 2019-2020

El río Segre este invierno a su paso para la ciudad de Lleida
El Servicio Meteorológico de Catalunya (Meteocat) ha confirmado que el invierno meteorológico 2025-2026 ha sido el más lluvioso de los últimos 30 años en el país. La precipitación acumulada entre diciembre, enero y febrero ha superado la registrada durante el lluvioso invierno 2019-2020 y sólo se puede comparar con el invierno 1995-1996. Paralelamente, la estación ha resultado cálida en temperaturas, especialmente en los llanos y el litoral, mientras que el Pirineo oriental ha vivido nevadas excepcionales con grosores de nieve históricos.
Marc Prohom, jefe del área de climatología del Meteocat, subraya que la característica principal de este invierno no ha sido un temporal extremo concreto, sino la persistencia de situaciones meteorológicas favorables a la precipitación. "Lo que caracteriza este invierno no es un único episodio extremo, sino la persistencia de situaciones favorables a la precipitación durante buena parte de la estación", ha explicado Prohom. La combinación de gotas frías —también conocidas como en DANA- y frentes atlánticos ha generado acumulaciones muy destacadas y generalizadas por todo el territorio catalán durante tres meses consecutivos.
Con respecto a las temperaturas, el invierno sólo se ha comportado dentro de la normalidad climática en sectores del Pirineo, el Prepirineo y zonas de altitud elevada. En el resto del país, la estación ha sido cálida, fruto de un diciembre con valores altos, un enero próximo a la media y un febrero muy cálido. Las temperaturas nocturnas elevadas han marcado la tónica durante gran parte del periodo, con escasas interrupciones a principio de invierno y durante las fiestas navideñas.
Falta de estabilidad anticiclónica y temperaturas mínimas altas
Aleix Serra, jefe del equipo de control de calidad de datos del Meteocat, ha explicado que la sucesión de perturbaciones ha limitado los periodos prolongados de estabilidad anticiclónica típicos del invierno. "Esta falta de estabilidad ha impedido los típicos episodios de inversión térmica en valles y llanuras interiores, y ha dificultado la acumulación de aire frío durante la noche, hecho que ha mantenido las temperaturas mínimas claramente por encima de la media", ha detallado Serra. En febrero acentuó este carácter cálido nocturno con varios episodios de temperatura anormalmente alta favorecidos por el viento.
Los días 11 y 12 de febrero se batieron récords de temperatura mínima más alta en 13 estaciones de la Red de Estaciones Meteorológicas Automáticas (XEMA) con más de dos décadas de datos. Posteriormente, los días 24 y 25 se registraron nuevos récords de temperatura máxima en varias estaciones, con un valor destacado de 26,4 ºC en Benissanet, en la Ribera d'Ebre. El Observatorio del Ebro, con una serie centenaria de 120 años, ha registrado el quinto invierno más cálido de su historia.
Precipitaciones récord en los observatorios históricos
La precipitación acumulada entre diciembre y febrero ha sido muy cuantiosa en toda Catalunya. En diciembre resultó extremamente lluvioso al sur y al cuadrante nordeste del país, mientras que enero fue muy lluvioso en gran parte del territorio y en febrero mantuvo precipitaciones destacadas sobre todo en el llano de Lleida. Los registros históricos confirman la magnitud del episodio pluviométrico vivido durante estos tres meses.
El Observatorio del Ebro ha vivido el tercer invierno más lluvioso de sus 121 años de datos, mientras que en el Observatorio Fabra el invierno 2025-2026 se sitúa como el quinto más lluvioso de una serie de 113 años. Con respecto a registros de precipitación acumulada, destacan por ejemplo los 657 mm en el Parque Natural de los Puertos, en el Baix Ebre, los 591 mm en el Pantano de Darnius-Boadella, en el Alt Empordà, y los 583 mm en el Puig Sesolles, a 1.668 metros de altitud en el Vallès Oriental.
Según Prohom, "la precipitación acumulada de este invierno consolida un periodo excepcional dentro del clima reciente de Cataluña, especialmente porque supera episodios muy lluviosos recientes como el 2019-2020". Los datos recopilados por el Meteocat evidencian que la intensidad y persistencia de las precipitaciones marcan un punto de inflexión en la climatología catalana contemporánea.
Grosores de nieve históricos en el Pirineo oriental
La sucesión de episodios de precipitación también ha generado un invierno con mucha nieva, especialmente en el Pirineo oriental. La estación meteorológica de Núria, a 1.971 metros de altitud en el Ripollès, alcanzó 144 centímetros de nieve acumulada, un nuevo récord de sus 26 años de datos que supera los 142 cm registrados en enero de 2006. "Estos grosores son consecuencia directa de la persistencia de nevadas durante semanas consecutivas, más que no de un único temporal intenso", ha explicado Aleix Serra.
La nieve ha estado presente de manera continuada en cotas altas del Pirineo durante prácticamente todo el invierno, con episodios que han dejado grosores superiores al medio metro en varias ocasiones. Las nevadas han afectado también cotas bajas en algunos momentos puntuales, llegando en algunas ocasiones por debajo de los 500 metros de altitud, especialmente a finales de enero.
Cronología de los episodios meteorológicos más destacados
El invierno ha estado marcado por una actividad meteorológica continuada desde el primer día. Diciembre estuvo dominado por varias gotas frías que dejaron acumulaciones superiores a los 200 mm en el cuadrante nordeste y al extremo sur del país. Especialmente destacable fue el episodio del 25 al 29 de diciembre, asociado a un flujo persistente de levante que afectó amplias zonas del litoral y prelitoral.
Durante enero, el paso de frentes fríos y perturbaciones provocó episodios reiterados de lluvia y nieve en todo el territorio. Entre el 16 y el 20 de enero, un temporal dejó más de 200 mm de manera puntual en la Costa Brava y grosores de nieve superiores al medio metro en cotas altas del Pirineo. A finales de mes, una nueva perturbación llevó nieve a cotas bajas del país.
En febrero destacó sobre todo por los episodios de viento intenso que afectaron varias comarcas. Varias ponientadas y situaciones de viento fuerte provocaron rachas superiores a los 100 km/h en el litoral y prelitoral Central y en los lugares habitualmente más ventosos del país. Los valores registrados en algunos sectores no se alcanzaban desde enero de 2009, con golpes que superaron puntualmente los 150 km/h en zonas elevadas del territorio catalán.