Aviso de los oncólogos: los diagnósticos de cáncer de colon en menores de 50 años han pasado de “anecdóticos” a ser una “realidad”
Desde Vall d'Hebron avisan que los diagnósticos en jóvenes han pasado de ser “anecdóticos” a una “realidad casi semanal”

La doctora Elena Élez, jefa de la Unidad de Tumores Digestivos del Hospital Vall d'Hebron e investigadora principal del Grupo de Tumores Gastrointestinales del VHIO, con Meritxell Jané, a quien detectaron un cáncer de colon en 2007, cuando tenía 37 años.
La edad es uno de los principales factores de riesgo del cáncer de colon, el más frecuente entre hombres y mujeres, y la incidencia aumenta a partir de los 50 años. Con todo, los especialistas avisan de que cada vez ven más pacientes jóvenes, menores de 50, en la consulta, aunque este incremento todavía no se ha consolidado en los registros poblacionales. La jefa de la Unidad de Tumores Digestivos de Vall d'Hebron, la doctora Elena Élez, dice que, si hace unos veinte años el diagnóstico en jóvenes era muy poco frecuente e, incluso, “anecdótico”, ahora es una “realidad prácticamente semanal”. En una entrevista para el Día mundial contra el cáncer de colon, el 31 de marzo, advierte que estos pacientes tienen que consultar más para tener un diagnóstico y que eso comporta un retraso.
Meritxell Jané tenía 37 años cuando le diagnosticaron un cáncer de colon localmente avanzado que, unos meses después, derivó en metástasis. Era 2007 y llegó al diagnóstico después de meses dando vueltas por varias consultas, en las que le habían dicho que sufría gastroenteritis, depresión o anorexia nerviosa. Desde 2017, y gracias a varias cirugías, líneas de quimioterapia, sesiones de radioterapia e inmunoterapia, Jané actualmente no tiene ninguna señal del cáncer: la enfermedad se encuentra en remisión.
Jané fue una de las primeras pacientes de la doctora Élez, que recuerda que, cuando acabó la residencia, hace casi dos décadas, eran pocos los menores de 50, y todavía menos menores de 40, los que llegaban a la consulta por cáncer colorrectal cada año, mientras que ahora pueden tener una o dos primeras visitas de pacientes prácticamente cada semana.
La jefa de la Unidad de Tumores Digestivos de Vall d'Hebron puntualiza que puede haber cierto sesgo por el hecho de que el centro, de referencia, reciba pacientes de toda Catalunya y del Estado para evaluar otras líneas de tratamiento, pero insiste que, sin embargo, los diagnósticos entre las personas de menos de 50 años -considerados jóvenes en el contexto de cáncer colorrectal- es “mucho más común que antes” y que lo observan también en la población del área de referencia del hospital.
Élez, que es investigadora principal del Grupo de Tumores del Trato Gastrointestinal del Vall d'Hebrón Instituto de Oncología (VHIO), señala que se trata de una tendencia que empiezan a ver en las personas nacidas a partir de 1960 e indica que, de acuerdo con su registro, han observado un aumento del 40% en los diagnósticos de adultos jóvenes con respecto a antes de la pandemia de la covid-19, pero que este incremento tardará un poco más en verse reflejado en las estadísticas oficiales.
En epidemiología, es bastante habitual que los médicos noten los cambios antes que los registros por varios motivos, como los sistemas de recogida y validación de datos. También hay que tener presente que, como la incidencia del cáncer colorrectal en menores de 50 años es baja, un incremento de casos puede ser más evidente a pie de consulta y pasar más desapercibido en las estadísticas.
La doctora Élez señala que la investigación es fundamental para entender por qué se está produciendo este incremento en adultos jóvenes e indica que la mayoría de estos tumores no se vinculan a un riesgo hereditario que explique la aparición precoz ni tampoco se relacionan necesariamente a un estilo de vida sedentario ni a una dieta poco equilibrada, factores que se asocian al cáncer colorrectal.
Estos pacientes a menudo son personas con hábitos saludables y que hacen ejercicio físico regularmente, y por eso los investigadores sospechan que, junto con los factores de riesgo que tienen muy bien identificados, como el sedentarismo o dietas poco equilibradas, hay otros que se les escapan.
“Tenemos que estudiar si hay un envejecimiento prematuro del epitelio del colon que desencadene el proceso de carcinogénesis antes de lo que toca o si hay otros factores como el microbioma, la toma de antibióticos o determinadas exposiciones que puedan haber contribuido a acelerar este procedimiento”, expone Élez, que apunta que ya están investigando posibles factores de exposición y determinados hábitos en la dieta, ritmos en víspera o situaciones de estrés que, de entrada, puedan tener una correlación con el incremento de diagnósticos por debajo de los 50.
La doctora también advierte que, al tratarse de una enfermedad muy relacionada a la edad, los adultos jóvenes tienen que consultar más antes de poder ser diagnosticado y apunta que un 70% tienen el tumor avanzado cuando se les detecta. Por eso, anima a las personas que tengan síntomas como pérdida de peso y cansancio inexplicables, anemias o sangrados, a consultar al médico y señala que los profesionales tienen que entender que esta realidad puede existir y que se tiene que considerar en el proceso de diagnóstico.
Un cribado pendiente de ampliarse a más edades pero con una baja participación
La doctora añade que también habrá que estudiar cómo es de significativa esta tendencia que ahora empiezan a ver en adultos jóvenes para considerar bajar la edad del programa de detección precoz del cáncer de colon, que actualmente se dirige a todas las personas de entre 50 a 69 años. De momento, se ha acordado elevar la edad, hasta los 74, y el consenso no es tan claro para bajar la edad del programa a los 45.
“Una cosa es que veamos la tendencia (de más diagnósticos en adultos jóvenes) y la otra es que esta tendencia sea lo bastante significativa para reducir la edad del cribado, que implicará más tests y más colonoscopias. El cribado se tiene que hacer bien y antes de reducir la edad, hay que asegurar que tendrá un impacto en la población”, sopesa.
Élez señala que la máxima prioridad es que las personas de 50 a 69 años, cuando se dispara el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, se hagan la prueba cuando reciban la carta porque eso tiene un impacto en las tasas de curación y supervivencia y avisa de que la participación se mantiene baja, por debajo del 50%, mientras que tendría que llegar como mínimo al 65%, la recomendada por las guías europeas de cribado poblacional en cáncer.
Este cribado tiene pendiente ampliar el rango de edad hasta los 74 años, después de que el Ministerio de Sanidad lo acordara con las comunidades autónomas a finales del año pasado. “Es indiscutible. Sabemos que son pacientes que tienen más riesgo de desarrollar cáncer colorrectal y la esperanza de vida se alarga”, afirma Élez.
Detección precoz y prevención desde la infancia
Hay que remarcar que un resultado positivo en la prueba de sangre oculta en excremento no es sinónimo automáticamente de cáncer, ya que en muchos casos hay pólipos benignos u otras lesiones. En los casos positivos, se propone una colonoscopia para explorar el interior del intestino y, con esta intervención, se pueden extirpar los posibles pólipos o detectar el tumor en estadios iniciales.
De hecho, este cribado, a diferencia de otros, no sólo permite la detección precoz de la enfermedad, sino también la prevención: al encontrar estos pólipos o lesiones que podrían convertirse en cáncer más adelante, se pueden extirpar, según el riesgo, antes de que evolucionen hacia un tumor.
La doctora Élez recalca que la prevención del cáncer es “trascendental”. “No sólo esta prevención secundaria, de participar en el cribado cuando llega la carta, sino también la prevención primaria”, destaca, por recomendar: “tenemos que tratar de incorporar fruta, verdura y hábitos de vida saludables desde la infancia. Si podemos ir caminando a los sitios, mejor que en coche. Y que los niños vayan a la naturaleza y la respiren”.