PERSONAJES
Un leridano recorre 6.000 kilómetros de Lleida hasta Ucrania por una promesa: allí tiene enterrada a su mujer
Un periplo de seis días en una vieja furgoneta desde la capital del Segrià

Xavi va complir la promesa de portar flors a la seua dona. - XAVI POU
Una promesa es una promesa. Y el leridano Xavi Pou la ha cumplido por amor a su esposa viajando desde Lleida hasta el pueblo de Ucrania donde descansan los restos de OIeksandra, que falleció el pasado agosto a causa de un cáncer de páncreas. Tenía 47 años y murió en Lleida, donde residía junto a su marido, con quien se casó en 2014. Él le prometió que iría hasta allí a bordo de su vieja furgoneta. Son casi 6.000 kilómetros hasta Ternopil, muy cerca de la frontera con Polonia. Una ubicación que le ha permitido también esquivar los estragos de la guerra, ya que asegura que la zona se encuentra alejada del conflicto.

La furgoneta amb què Xavi Pou va viatjar fins a Ucraïna. - XAVI POU
Aún muy emocionado, explica a SEGRE que partió el 18 de mayo y que el viaje duró seis días. “Dormía como podía en la furgoneta, con un cojín, ya que al ser de carga, no podía reclinar el asiento”, cuenta. Finalmente, pudo llegar a su destino y visitó a la familia de su mujer. “Mi cuñado me acompañó al cementerio donde está enterrada Oleksandra y pude dejarle flores en su lápida”, asegura. Era la primera vez que iba a Ucrania tras la muerte de su mujer. “Siempre le decía que iría hasta allí a bordo de mi vieja furgoneta y me decía que era una locura. Al final, lo he hecho y ha sido muy bonito”, rememora.
Puesta a punto
Tras hacer algunas reparaciones en el vehículo, con más de 30 años, emprendió el camino hasta Ucrania. Allí pudo visitar a la familia de su mujer, a los que también sorprendió y emocionó con su viaje. “Nos comunicamos a través del móvil, que nos hace de traductor, aunque con la suegra es más difícil, porque no tiene un teléfono inteligente”, explica. Una vez en Ternopil, descansó un día y medio antes de regresar a Lleida. La pareja se conoció en la capital del Segrià gracias a una amiga. El año pasado, le diagnosticaron un cáncer de páncreas y en pocos meses falleció. “Hicimos una ceremonia aquí pero trasladamos su cuerpo a Ucrania. No pude ir allí al funeral porque ya había cogido muchos días libres durante su enfermedad y, al ser autonómo, no podía permitirme más. Pero le prometí que le llevaría flores”. Y lo ha cumplido.