La Universitat de Lleida desarrolla un sistema para evitar incendios en plena cosecha
Investigadores de la Universidad de Lleida (UdL) trabajan en un dispositivo que detecta anomalías en las cosechadoras para prevenir focos de ignición en una campaña que cada año moviliza a miles de máquinas en condiciones de riesgo extremo.

Una màquina recol·lectora treballant en un camp a l'Anoia. Imatge d'arxiu
Uno de los primeros incendios en las comarcas de Lleida de la campaña ha sido en un campo de cereal de la Segarra y provocado, al parecer, por una máquina cosechadora. No es la primera vez que ocurre, pero podría ser de las últimas, ya que una colaboración entre el cuerpo de Agentes Rurales y la Universitat de Lleida (UdL) podría poner freno a uno de los grandes peligros del verano: los incendios provocados por maquinaria.
Catalunya tiene 338.661 hectáreas dedicadas al cultivo de cereal —lo que representa aproximadamente el 10% del territorio catalán—, y la campaña de la cosecha moviliza a miles de máquinas en condiciones de riesgo extremo de incendio. Es un polvorín: temperaturas máximas, humedad relativa mínima y un ambiente saturado de polvo, paja y rastrojo, materiales altamente combustibles.
Según un informe reciente de los Agentes Rurales, la principal causa de incendios durante la cosecha no es una negligencia humana, sino la propia maquinaria. Concretamente, la máquina cosechadora es la responsable del 52% de los fuegos generados por equipos agrícolas. En el año 2023, según los Rurales, hubo 23 incendios de maquinaria agrícola.
El peligro invisible de la "barra de corte"
El foco del problema parece ser la barra o "peine de corte". En cultivos situados en terrenos pedregosos o irregulares, es habitual que el sistema golpee una piedra. Este impacto puede doblar los "dientes" de corte (sierras) o los "dedos" guía, provocando una deformación que genera un roce constante.
Esta fricción mecánica es capaz de elevar la temperatura del acero en pocos segundos. En cuestión de instantes, el calentamiento por fricción enciende el polvo o el material vegetal adyacente, desatando un incendio que puede consumir la propia cosechadora —una máquina de alto valor económico— y extenderse rápidamente hacia zonas forestales u otras instalaciones agrícolas.
El "silencio" de la cabina, un peligro invisible
El gran obstáculo para el agricultor es que trabaja en una cabina insonorizada y que la propia operación de cosecha impide una visión directa de la barra de corte desde el asiento del conductor. Los profesores de la UdL Pau Gairí, Tomàs Pallejà y Marcel Tresanchez, del grupo de investigación Applied Solar Energy & Robotics, están diseñando un dispositivo que podría resolver esta "ceguera". La idea se basa en utilizar sensores y técnicas de procesado de la señal para analizar el "sonido" interno de la cosechadora y detectar cualquier anomalía en el rozamiento de la barra de corte a tiempo real.
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El equipo de investigación trabaja actualmente para tener un prototipo listo para llevar a cabo los experimentos de campo. Para lograrlo, han lanzado un llamamiento para conseguir más inversión y colaboración de personas del sector que puedan ceder maquinaria para realizar pruebas.
Según los investigadores, el retorno económico y social sería "extraordinario": evitar un solo incendio de estas características y la pérdida de maquinaria de alto valor económico ya compensaría todos los costes de desarrollo, protegiendo la fauna, el patrimonio agrícola y, sobre todo, la vida de nuestros bosques.