Contrataciones en origen para afrontar la falta de mano de obra
Proyecto piloto en Gambia con 39 trabajadores que estarán empleados tres meses

Un grupo de los trabajadores procedentes de Gambia que han sido contratados en origen. - E.M.M.
El trabajo en el campo se está enfrentando año tras año a problemas para cubrir las necesidades de mano de obra. La situación ha llevado a que tanto desde el sector agrario como desde administraciones locales, como la Paeria, se plantee la necesidad de dar salida laboral a personas que hoy están en el territorio pero no tienen la documentación en regla para poder trabajar. Es decir, acabar con el limbo en el que viven miles de inmigrantes. Las contrataciones en origen se han planteado como una solución y este año llegarán desde Colombia unos 2.100 trabajadores a través de Unió de Pagesos. Son 500 más que hace un año.
Paralelamente, Afrucat ha apostado por poner en práctica acuerdos que el Gobierno central ha cerrado con varios países africanos, en este caso Gambia. Ha contratado en origen a un total de 39 hombres que trabajarán tres meses en Lleida, desde finales de junio, en una empresa del Segrià. En ella llevarán a cabo diferentes tareas, desde la recogida de fruta y trabajo en invernaderos a la poda de árboles. La empresa que les contrata se ha hecho cargo, entre otros puntos, del coste del transporte del personal y también les ofrece alojamiento.
Para este colectivo es una oferta de trabajo especialmente interesantes. Manel Simon explica que en estos tres meses en Lleida, ingresan lo que en todo un año en su país. Así, no es de extrañar que hasta 10.000 gambianos se interesaran por participar en la selección para poder viajar a las fincas de Ponent. “Había varias empresas en participar en el programa piloto, pero tuvimos poco tiempo para trabajar”, apunta el director de la patronal catalana de la fruta. El programa requería que las autoridades del país africano debían prever hasta el triple de trabajadores necesarios para poder hacer una selección previa a las contrataciones, una selección que ha estado coordinada también por la embajada. Los agricultores gambianos, con experiencia en el campo, tenían preferencia y más posibilidades de ser elegidos.
De los resultados de este proyecto puede depender que en próximas campañas se multipliquen este tipo de contatos.
El sector se siente criminalizado por la Inspección de Trabajo
Los agricultores de Lleida se sienten tratados como presuntos delincuentes por parte de Inspección de Trabajo cuando su personal llega a fincas acompañados por agentes de la Guardia Civil para comprobar la situación de los trabajadores. Así lo han denunciado hace apenas unos días representantes de Unió de Pagesos, Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya, Asaja y Revolta Pagesa en un acto poco habitual con una sola voz y ante la subdelegación del Gobierno, donde presentaron sus demandas. Defienden que las infracciones en el sector son mínimas y, tras avalar la máxima de ‘quien la haga que lo pague’, piden también normas claras, inspecciones realistas y que no se trate de “la caza al payés”.
Hasta 35.000 personas, en función de la cosecha
Cada campaña de la fruta es diferente por múltiples factores, pero el principal es el volumen de producto disponible. De ahí la dificultad de la gestión de aspectos como el laboral. Este año se estima que podrán llegar a ser necesarias 35.000 personas para todas las labores relacionadas con la fruta, que comienzan como campaña en primavera con el aclarado de los frutales para después llegar la recogida en campo, el envasado en las centrales y su posterior comercialización.
Esas son contrataciones en campaña, pero el empleo real que genera es muy superior. Por ejemplo, se multiplican las necesidades de transporte para una exportación a los países del centro y el norte de Europa, donde Lleida tiene uno de sus grandes mercados para sus nectarinas y melocotones, además del estatal.