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La crisis del jabalí amenaza el suculento negocio de la carne de caza en Lleida
Los cazadores obtienen ingresos por las piezas y el sector llega a facturar millones

Una canal de jabalí en un obrador antes de transformarla en elaborados cárnicos.
La aparición de casos de PPA (Peste Porcina Africana) en ejemplares de jabalí en la demarcación de Barcelona se proyecta como una sombra sobre el circuito de la carne de caza, una actividad que genera en Lleida cada año una renta extra de hasta un millón de euros anuales para los cazadores y un negocio similar para varias empresas locales.
Es una cuestión de magnitud: la superpoblación de jabalíes, y en menor medida la de los corzos y otros cérvidos, han alumbrado un flanco de negocio que genera una renta extra para una parte de la poblacion rural, los cazadores, y que ha dado pie a un flujo de exportaciones con el que empresas de Lleida han llegado a superar los tres millones y medio de euros de facturación anual. Sin embargo, sobre todo ese tinglado se proyectan ahora sombras derivadas de la aparición de ejemplares de jabalí contaminados por PPA (Peste Porcina Africana) en la demarcación de Barcelona desde noviembre (más información en la página 26).
“Todo lo negativo influye y se nota a la hora de vender, mucho más ahora”, explica Raúl Sánchez, CEO de Cárnicas Dibe, una de las principales empresas del sector de la carne de caza de todo el Estado. Con sede en El Gordo (Badajoz), es frecuente ver circular a sus furgonetas por Lleida y la Franja acarreando canales de jabalí para elaborar productos en su planta, a más de 600 km del llano de Ponent y a más de 700 del Pirineo. En la zona también operan, además de las firmas catalanas, otras de Córdoba, Murcia o Soria.
“Siempre recogemos las canales de caza a través de centros de recogida de la zona. La proximidad al cazador es clave, y contar con operadores locales es básico para garantizar la calidad de la carne y la refrigeración. Eviscerar y refrigerar enseguida es básico. Solo trabajamos en las zonas autorizadas por la PPA”, señala.
Los últimos datos oficiales de la Generalitat indican que en Lleida se cazan cada año en torno a 14.000 jabalíes, con una horquilla de los 18.000 a los 9.000 en la última década, desde 2016, y con un repunte este año por el incremento de las batidas tras los brotes de PPA.
Eso genera una renta extra. “Las colles con punto logístico de recogida reciben 38 € por cada jabalí, corzo o ciervo, y las que no lo tienen, 23 por ejemplar a partir de 40 de ellos”, explican fuentes del sector.
Lonjas como la de Ciudad Real tasan el jabalí en 30 céntimos/kg para partidas de menos de 30 ejemplares y entre 40 y 60 para grupos de más de 30, lo que sitúa las primas entre los 30 y los 60 €/pieza. La recompensa llega a 75 € por ejemplar en el corzo (30 kilos a 2,50 €) y a 250 en el ciervo (100 kg a 2,50 €).
Eso sitúa la renta extra de los cazadores leridanos entre el medio millón y el millón de euros anuales, aunque una parte de las piezas que se cazan, no obstante, se siguen consumiendo en los circuitos tradicionales e informales. “En Lleida y en el Pirineo hay mucho autoconsumo, puede llegar al 10% o el 15%”, anota el responsable de Dibe.
"A corto plazo vamos a tener un problema"
El Gobierno debe incentivar que esta carne llegue a supermercados y comedores públicos; si no, tendremos un problema a muy corto plazo. El jabalí se reproduce a tal ritmo que no hay consumidores para tantos animales", explica Raúl Sánchez, de Cárnicas Dibe, que pide acciones de promoción.
“El 95% de la carne de caza va a la exportación a países europeos”, señala Sánchez, quien destaca las elevadas mermas del proceso: “De un jabalí de cien kilos sale una canal de 28 a 30, el resto son huesos, piel, grasa, despojos y la cabeza”.
Las escasas empresas leridanas del ramo también operan en el mercado exterior. Así, los datos de la Agencia Tributaria sitúan la actividad anual en una horquilla de 111 a 168 toneladas y una facturacion de 753.000 € a 1,19 millones de euros, siempre con EEUU como destinatario de más del 90% del género. Tanto 2021 como 2023 fueron años excepcionales, uno por abundancia (620 tn y 3,6 millones) y otro por escasez (21 tn y 145.000 €). A escala estatal, el negocio se mueve entre los 20 y los 28 millones de facturación y entre las 3.600 y las 4.000 toneladas de género. En el Pirineo hay en proyecto varios obradores para, precisamente, ampliar el flanco local de ese negocio.
“Los altos costes de recogida y de producción penalizan mucho las cotizaciones, sobre todo en el jabalí”, apunta Sánchez, que destaca el impacto de las tasas sanitarias y el coste de las analíticas y de la destrucción de las pieles y la cabeza.