EQUIPAMIENTOS
El centro de acogida de temporeros de la Caparella, listo el 1 de junio
El alcalde anuncia la fecha prevista de apertura, aunque reconoce que las obras van con algo de retraso. Tendrá 32 plazas y es el primero de los tres planificados

Estado actual de la construcción del centro de acogida de temporeros. - S.E.
El Centro de Acogida de Temporeros (CAT) para alojar a 32 personas que vengan a Lleida a trabajar en la recogida de fruta debería estar listo el próximo 1 de junio, para el inicio de la campaña agraria, según indicó ayer el alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, después de visitar las obras de construcción del equipamiento, que reconoció van con “algo de retraso a causa de las inclemencias meteorológicas”, en referencia a las lluvias del mes pasado.
Está ubicado en el polígono de la Creu del Batlle, cerca de las partidas de la Caparrella, Rufea, Butsènit y Vallcalent, tiene un coste de 538.968,40 euros y es el primero de los tres previstos por la Paeria en diferentes puntos de l’Horta. Larrosa no desveló cuáles serán sus ubicaciones, solo dijo que el próximo año habilitarán el segundo. Detalló que este primer CAT constará de dos módulos con cuatro habitaciones dobles en cada uno y destacó las buenas comunicaciones de este primer emplazamiento, puesto que “se puede llegar andando, en bicicleta o en autobús urbano”.
El alcalde afirmó que este equipamiento se sumará al dispositivo habitual de alojamiento para temporeros en un pabellón de la Fira de Lleida, con 100 plazas, y a los pisos de la Empresa Municipal de Agenda Urbana (EMAU), que suman otras 99 plazas más. Además, señaló que en la Fira se estrenará este año una oficina única de mediación que tiene como objetivo derivar a personas que vengan para la campaña de la fruta pero que tengan otros perfiles a otro tipo de empleos en sectores con alta demanda, como la construcción, la logística o la hostelería.
Poblaciones del entorno
Larrosa subrayó que con el CAT esperan “dignificar” la acogida de temporeros y espera que sirva de ejemplo para que poblaciones del entorno de la capital habiliten este tipo de alojamientos, por “un ejercicio de responsabilidad”, como ya ha hecho Seròs, citó.
Asimismo, apuntó que la idea es aprovechar “al máximo” este equipamiento, de manera que no descarta que fuera de las fechas de la campaña agraria pueda ser utilizado también en situaciones de emergencia o en función de las necesidades de la ciudad.