AGRICULTURA
De Colombia al campo de Lleida: 2.000 temporeros, muchos de ellos, “repetidores”
UP gestiona este año la contratación en origen de 2.000 temporeros, muchos de ellos, “repetidores” || Una prosperidad económica para sus familias, el principal incentivo para venir

El grupo de temporeros llegados de Colombia que trabajan en la explotación de un payés de Alcarràs. - PAU PASCUAL PRAT
La campaña de la fruta ya ha arrancado en Lleida, con el inicio de la recolección de la variedades más tempranas del albaricoque y cerezas, y las labores de aclareo. Unió de Pagesos, a través de su empresa de servicios Agroxarxa, ha gestionado la contratación en origen de 2.000 personas de Colombia para paliar la falta de mano de obra cualificada que el campo lleva años sufriendo, de los que 1.200 se encuentran ya en la demarcación. Este es el caso de nueve temporeros llegados desde diferentes partes del país sudamericano y que trabajan en una finca de Alcarràs.
El jefe de la explotación, Jaume Molló, lleva cuatro años recurriendo a este modelo de contratación, que le recomendó un familiar. Y es que, pese a que contratar a estos trabajadores en origen le supone un gasto extra, ya que la regulación exige que los empresarios ofrezcan alojamiento y costear la mitad del billete de avión, considera que la inversión le merece la pena.
“Una de las facilidades más obvias es el idioma, y otra que todos cuentan en mayor o menor medida con conocimientos previos en tareas agrícolas, como manejo de tractores, plataformas o maquinarias agrícolas, algo que al final hace que el trabajo se haga de una manera más rápida y eficiente”, asegura. Antes de 2024, los contratos debían renovarse de manera anual, pero ahora se pueden ofrecer fijos discontinuos de cuatro años.
En este caso, todos ellos viven en un alojamiento municipal alquilado por el agricultor para acogerlos. Algunos llevan estos cuatro años enlazando la campaña con estancias en su país, otros apenas es el segundo año que lo hacen, pero todos comparten un mismo objetivo: mejorar la economía de sus familias.
Uno de los más veteranos es José Joaquín Gutiérrez, quien lleva cuatro años viajando a España para trabajar en la fruta. Su rutina se repite cada temporada: Nueve meses de trabajo en Alcarràs, regreso temporal a Colombia y vuelta al año siguiente. “La situación económica allí es muy dura”, cuenta, añadiendo que lo que gana aquí le permite mantener a su familia.
También Juan Carlos Yela, que explicó que el Servicio nacional de Aprendizaje (SENA) de Colombia, que colabora con Agroxarxa, les facilita esta oportunidad. En Colombia, el ya trabajaba en el campo, aunque reconoce que los salarios españoles marcan una diferencia importante.
Para muchos de ellos, el proyecto migratorio tiene fecha de caducidad. La intención es poder ahorrar y regresar a sus países natales para construir allí una vida más estable. Sin embargo, también los hay que se plantean permanecer más tiempo, como el caso de Alejandro Cárdenas.
Antes de llegar al campo leridano trabajaba en logística y este es su segundo año trabajando en Alcarràs. “Es un lugar tranquilo, me gustaría establecerme un tiempo aquí con mi familia”. Y es que gracias a este acuerdo, aquellos que vengan en campañas durante 4 años, pueden optar a permanecer en el territorio durante dos si consiguen trabajo estable.