URBANISMO PLANIFICACIÓN
Aran limitará el uso de sus antiguas bordas como hoteles a las del municipio de Canejan
El resto quedará solo para el ocio de sus propietarios o podrán acoger restaurantes si así lo autorizan los ayuntamientos || La propuesta del Conselh para regularlas se someterá a la aprobación de Urbanismo

Panorámica del municipio de Canejan.
Aran solo autorizará el uso de antiguas bordas como hoteles en las de núcleos que estuvieron habitados en la zona de la Ribera de Toran, básicamente en el municipio de Canejan. El Conselh Generau cerró la semana pasada el texto definitivo de la normativa para regular la autilización de bordas y antiguas cabañas después de un largo periodo de información pública. Después de las alegaciones de los ayuntamientos, ha acordado que únicamente esta zona del valle, donde hay aún bordas en núcleos que hasta hace pocos años estaban habitados, se puedan habilitar estas instalaciones como hoteles.
El resto quedarán únicamente para usos lúdicos y familiares salvo en algunos casos, en los que se abre la posibilidad de habilitar negocios de restauración siempre que se dote de un plan especial para la zona y lo autorice el ayuntamiento. De este modo, quedará a expensas de la administración local.
Eth Pradet, Porcingles o Bordius son núcleos cuyas bordas podrían restaurarse para usos hoteleros
El Síndic de Aran, Carlos Barrera, explicó que el objetivo es preservar el patrimonio rústico sin impedir el desarrollo turístico de la zona de la Ribera de Toran, que ya es concurrida. Como ejemplos para un posible desarrollo del uso hotelero de bordas citó los núcleos de Eth Pradet, Porcingles o Bordius, cercanos a la carretera local. Estos núcleos de población se dotaron de servicios, que todavía preservan, y actualmente están deshabitados.
Barrera aseguró que por ahora no hay ningún proyecto planficado en esta zona de Canejan con este objetivo. Destacó que la normativa permitirá preservar la montaña, que “no se urbanizará”. El documento debe pasar ahora por el pleno del Conselh y por la Comisión de Urbanismo.
La conservación de las bordas aranesas ha acarreado polémica y litigios en la última década. El retroceso de la ganadería extensiva ha hecho inviable recuperarlas para su uso inicial, mientras que obras para darles uso residencial y para construir viviendas sobre las ruinas de antiguas cabañas al margen de la normativa han desembocado en decenas de denuncias urbanísticas. El Conselh ha buscado durante años una regulación que preserve este elemento característico del paisaje de la Val.