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Hablan los expertos: “Si te atrapa un remolino, te sumerge por completo”

Ferran Fuentes, jefe de la unidad de GRAE subacuático de los Bombers y experto en rescates acuáticos, advierte de los peligros ocultos en ríos y embalses a raíz de la muerte por ahogamiento de dos jóvenes en la platgeta de Camarasa

Equips dels Bombers en ple rescat a Camarasa. 

Equips dels Bombers en ple rescat a Camarasa. 

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Marta Planes Cases

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El reciente ahogamiento de dos jóvenes en Camarasa ha vuelto a poner de relieve los peligros que entraña bañarse en ríos y embalses. Los fallecidos, de 22 y 24 años y procedentes de L'Hospitalet de Llobregat, perdieron la vida el pasado lunes en la zona conocida como "la platgeta", un área que, pese a su apariencia tranquila, esconde numerosos riesgos para los bañistas. Ferran Fuentes, jefe del GRAE subacuático de los Bombers de la Generalitat, ha compartido valiosa información sobre cómo prevenir estas tragedias y qué precauciones debemos tomar al bañarnos en entornos naturales de agua dulce.

Las autoridades recomiendan seguir las mismas precauciones que en el litoral, pero teniendo en cuenta las particularidades de ríos y embalses. "Es fundamental bañarse en zonas permitidas y, preferiblemente, vigiladas. Si no hay vigilancia, nunca debemos bañarnos solos y es imprescindible verificar que existe cobertura telefónica para poder contactar con el 112 en caso de emergencia", explica Fuentes. Además, subraya la importancia de no acceder a zonas no habilitadas, ya que los peligros en los ríos son diversos y las corrientes pueden variar considerablemente en cuestión de metros.

Los remolinos: el peligro invisible bajo el agua

Según destaca Ferran Fuentes, uno de los principales peligros en los ríos son los remolinos. "Algunas contracorrientes circulares generan remolinos que, aunque teóricamente no deberían hundirte, lo hacen. Si te atrapa la zona central de uno de estos remolinos, puede llegar a sumergirte por completo", advierte Fuentes. Este fenómeno es particularmente traicionero porque puede no ser visible desde la superficie y sorprender incluso a nadadores experimentados.

Otro de los riesgos frecuentes son los atrapamientos con troncos o piedras de gran tamaño. En estas situaciones se genera lo que los profesionales denominan "sifón", un punto en el fondo que succiona al bañista y lo hace pasar por debajo de un tronco o una roca. "Son situaciones muy diferentes pero todas extremadamente peligrosas que solo pueden detectarse si se conoce profundamente el río o se ha recibido formación específica", añade el jefe del GRAE subacuático.

Cambios bruscos de profundidad y corrientes aceleradas

En la zona específica de Camarasa donde ocurrió el reciente accidente mortal, existe un riesgo adicional relacionado con los cambios de profundidad. "Dependiendo del caudal que lleve el río en ese momento, puedes pasar de 1,5 metros de profundidad en la orilla a 4-5 metros o más en las zonas centrales. Es precisamente en estas áreas donde la corriente se acelera de forma notable", explica Fuentes. Esta combinación de mayor profundidad y corriente más intensa crea un entorno particularmente peligroso.

La capacidad de mantener la calma resulta crucial en estas situaciones. "Cuando una persona entra en pánico, su instinto es nadar contra la corriente, lo que inevitablemente conduce al agotamiento y, finalmente, al ahogamiento", señala el experto. Como consejo práctico, Fuentes recomienda nadar en paralelo a la orilla del río hasta encontrar un punto donde la corriente sea menos fuerte y permita acercarse a la ribera con mayor seguridad.

Otros comportamientos de riesgo en entornos acuáticos

Las estadísticas de los servicios de emergencia muestran que otra causa frecuente de ahogamientos y lesiones graves está relacionada con lanzarse de cabeza en zonas con desnivel. "No debes tirarte de cabeza porque desconoces qué hay en el fondo: puede haber una piedra, un tronco sumergido o cualquier otro obstáculo. Además, las orillas pueden ser resbaladizas y provocar caídas accidentales. Esta es una causa de ahogamiento muy recurrente", advierte Ferran Fuentes.

En cuanto a los embalses, aunque presentan peligros similares, no son tan habituales los sifones, remolinos y corrientes como en los ríos. "Normalmente existe una zona balizada con indicaciones de que el baño es seguro. Sin embargo, hay personas que cometen el error de intentar nadar grandes distancias sin estar preparadas o incluso tratar de cruzar el embalse completo", explica. Un dato importante que muchos bañistas desconocen es que en agua dulce se flota menos que en agua salada, lo que aumenta el esfuerzo necesario para mantenerse a flote.

Recomendaciones de seguridad para bañistas en aguas interiores

Los expertos del GRAE subacuático de los Bomberos de la Generalitat han elaborado una serie de recomendaciones específicas para quienes deseen bañarse en ríos y embalses. Estas incluyen:

1. Bañarse exclusivamente en zonas habilitadas y, preferentemente, vigiladas por socorristas.

2. Si la zona no está vigilada, nunca bañarse solo y comprobar previamente que existe cobertura telefónica.

3. Respetar siempre la señalización y las indicaciones de las autoridades locales.

4. Evaluar la propia capacidad de natación antes de adentrarse en el agua y no sobreestimar las fuerzas.

5. Evitar el consumo de alcohol antes y durante el baño, ya que altera la percepción del riesgo.

6. No lanzarse de cabeza sin conocer la profundidad y las características del fondo.

7. En caso de verse arrastrado por una corriente, nadar en paralelo a la orilla hasta encontrar un punto con menos fuerza de arrastre.

¿Por qué el agua dulce presenta riesgos diferentes al mar?

Una cuestión que muchos bañistas desconocen es que las propiedades físicas del agua dulce difieren significativamente de las del agua salada. La menor densidad del agua dulce hace que el cuerpo humano flote menos, lo que requiere un mayor esfuerzo para mantenerse en la superficie. Este factor, sumado a las corrientes impredecibles y a los cambios bruscos de temperatura que pueden producirse en ríos y embalses, crea un entorno potencialmente más peligroso para los bañistas no experimentados.

Además, la visibilidad bajo el agua suele ser menor en ríos y embalses debido a partículas en suspensión, lo que dificulta tanto la detección de peligros sumergidos como las labores de rescate en caso de accidente. Por ello, los especialistas insisten en la importancia de extremar las precauciones al bañarse en estos entornos naturales de agua dulce.

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