Un imán para los pájaros: Binèfar se llena de todo tipo de aves, incluso de carroñeras muy inusuales
La intensa actividad agroalimentaria atrae a bandadas de aves de todo tipo. Milanos reales y garzas bueyeras suman sus colonias a las de grajillas, gaviotas, cigüeñas, estorninos y palomos en la capital literana

Las siluetas de los milanos reales son habituales en las inmediaciones de los dos mataderos industriales de ganado de Binéfar. - E.B.D.
Dos mataderos industriales, los principales del Estado en ganado porcino y en bovino, y media docena de potentes fábricas de pienso han convertido Binéfar en un imán para aves de todo tipo, entre ellas algunas poco habituales en entornos urbanos como el milano real, a caballo entre las rapaces y las carroñeras, o la garcilla bueyera, cuyas bandadas pueden verse estos días siguiendo a los tractores en sus labores de siembra mientras devoran parte de sus semillas.
La presencia de ambas aves es habitual desde hace unas semanas en el entorno de los mataderos, sobrevolándolos los primeros y merodeando en sus alrededores las segundas, así como en granjas y, en el caso de las garcillas bueyeras, en las cercanías de las fábricas de pienso y en los campos de labor.
Las numerosas poblaciones de ambas aves se añaden a otras cuya densidad se sitúa en magnitudes de superpoblación, caso de los estorninos y los palomos, y también de las cigüeñas, y se añade a la llegada al casco urbano de otras especies que hasta hace poco eran infrecuentes en la localidad, caso de las grajillas y las gaviotas.
El ayuntamiento instaló hace unos meses varios nidos en edificios elevados de la localidad a la espera de que sean ocupados por parejas de halcones con la finalidad de que su presencia merme las abundantes poblaciones de estorninos y palomos, cuyos excrementos y cantos generan molestias en varias zonas de Binéfar por su elevada densidad.
Varios consistorios han optado por una estrategia similar, aunque, en cualquier caso, su llegada no ocurriría antes del tramo final del invierno, cuando las parejas se aparean antes de la puesta de los huevos en la primavera.
Esas rapaces resultan inocuas para los milanos, que son de mayor envergadura (superan el metro y media con las alas abiertas) y con los que apenas entran en disputa por el alimento por las tendencias marcadamente carroñeras del primero y más centradas en la caza del segundo. Tampoco las garcillas suelen ser presas de los halcones.