EDIFICACIONES
Cuarenta rescates por derrumbes en casas en los últimos 5 años en las comarcas de Lleida
Las filtraciones de agua por las abundantes lluvias incrementan el riesgo

Cede un muro en La Donzell, núcleo de Agramunt. El derrumbe de un muro de contención ayer en La Donzell d’Urgell es uno de los desperfectos ocasionados por las lluvias en el municipio de Agramunt, donde también ha habido daños en caminos, como el de Serrallonga y el de Mafet. - AJUNTAMENT D’AGRAMUNT
Los Bomberos han hecho 40 rescates de personas por derrumbes en inmuebles en los últimos cinco años en las comarcas de Lleida. La capital del Segrià, con siete casos, es el municipio donde se han registrado más. Los expertos alertan de un aumento del riesgo debido a las filtraciones de agua a raíz de las últimas lluvias.
Los Bomberos de la Generalitat han efectuado 40 rescates de personas en edificios derrumbados en los últimos cinco años en las comarcas de Lleida, según los datos del cuerpo facilitados a este periódico. Concretamente son los casos acumulados entre 2021 y 2025 (con datos provisionales en este último ejercicio), siendo el Segrià la comarca con más operativos, con 13, seguida por la Noguera (6), el Alt Urgell (5), el Urgell (4), el Pla d'Urgell, el Pallars Jussà y Les Garrigues —todas ellas con tres intervenciones-, el Pallars Sobirà (2) y la Alta Ribagorça (1). Por años hubo diez casos en 2021, cinco en 2022, seis en 2023, doce en 2024 y siete el año pasado. La ciudad de Lleida acumula siete dispositivos y también ha habido en otros 29 municipios de la demarcación. En Catalunya, el año pasado hubo 109 casos, la cifra más alta del último lustro, con 385 intervenciones, siendo el 10,3% en Lleida.
Uno de los factores que puede incrementar el riesgo que se produzcan derrumbes en inmuebles son las filtraciones de agua en cubiertas y paredes. Un riesgo que se ha incrementado exponencialmente en las últimas semanas debido a las abundantes lluvias. Así, este año se han registrado varios en la demarcación, como el que hubo el pasado 18 en Menàrguens, y el más relevante ha sido el que hubo el miércoles en Vilanova de Bellpuig, en el que cuatro personas salvaron milagrosamente la vida. Para evitar derrumbes, los Bomberos recomiendan “tener los inmuebles en buen estado porque es vital para que no se produzcan”, afirma Xavier Castellarnau, subinspector jefe del Àrea d’Operacions de la Regió d’Emergències Lleida, que añade que “ante cualquier indicio, como la aparición de grietas y de humedades, hay que contactar con un técnico para que lo analice”. En el caso de la demarcación, explica que “hay muchas construcciones tradicionales en Ponent de tapia, que es muy resistente y duradera, pero su talón de Aquiles son las humedades”. Desde el colegio de arquitectos advierten que el deterioro de los edificios se ve agravado por la “falta de cultura de mantenimiento” entre los propietarios.
“En Vilanova, los afectados quedaron en espacios vitales”
Xavier Castellarnau, subinspector jefe del Àrea d’Operacions de la Regió d’Emergències Lleida, explica que “cuando hay un derrumbe actuamos con un protocolo de actuación que empieza por analizar los riesgos de la estructura con un reconocimiento perimetral para saber si hay riesgo para el personal. Posteriormente, determinamos si hay víctimas potenciales y sigue una aproximación a la zona en la que hacemos una ‘escolta y crida’. Necesitamos silencio para saber si hay alguien”. Buscan espacios vitales, que son áreas seguras tras el colapso. “En el caso de Vilanova de Bellpuig, la segunda persona que quedó atrapada quedó en un espacio vital”, comenta Castellarnau. Preguntado sobre la posibilidad de que hubiera podido ser una tragedia mayor, el subinspector considera que “se dio la casualidad que el derrumbe dejó espacios vitales. En caso contrario, los afectados podrían haber sufrido lesiones de mayor gravedad”.
Un parque de edificios envejecido y sin trabajos de mantenimiento
“Tenemos un parque de edificios envejecido, infraocupado, a menudo de baja calidad constructiva y con problemas de mantenimiento”, explica Lluís de la Fuente, presidente de la demarcación de Lleida del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya. El deterioro de los inmuebles se ve agravado, apunta, por la “falta de cultura de mantenimiento” por parte de numerosos propietarios. Como ejemplo de ello, cita el escaso número de edificaciones de más de 45 años de antigüedad que tienen al día la inspección técnica de edificios (ITE) a pesar de que lo exige la normativa. A la falta de consciencia sobre la necesidad de mantenimiento, se suman otros factores que contribuyen al deterioro de los edificios. Uno de ellos afecta especialmente a viviendas y otras construcciones en municipios rurales donde “el coste de hacer obras supera el valor de mercado” de la propia edificación, lo que supone una inversión sin retorno para los propietarios. En algunos casos, se trata de antiguas viviendas que amenazan ruina y que, tras la muerte de sus últimos habitantes, carecen de herederos identificables. Esto impide a los ayuntamientos requerir reparaciones o la demolición del inmueble.