Lleida, con el 95,7% del suelo saturado: no cabe más agua
Los principales pantanos de la Ribagorçana están al 75% de capacidad, con 796 hectómetros. Los del Segre, al 88%, con 428 hectómetros.

España, con el 95,7% del suelo saturado: no cabe más agua
El balance hídrico de Aemet emitido el 27 de enero cifra en un 95,7% la saturación del suelo en prácticamente toda la provincia de Lleida y en un 144% el porcentaje de lluvia desde septiembre sobre el valor normal.
El enero pasado se cerró con 107 litros de agua acumulada en Lleida ciudad, la segunda cifra mayor en 114 años. Contrasta con los 120 registrados durante el último año de la reciente sequía.
Los principales pantanos de la Ribagorçana están al 75% de capacidad, con 796 hectómetros. Los del Segre, al 88%, con 428 hectómetros.
Un suelo saturado
Más allá del colapso de carreteras, inmuebles y líneas de tren, las copiosas lluvias del mes pasado (el segundo enero más húmedo desde 1913) están llevando al extremo la capacidad de los terrenos agrarios para recibir y drenar más agua. Los mapas con que trabaja la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) sitúan el nivel de saturación del suelo a la práctica totalidad de las comarcas de Lleida en poco más del 95%.
El Aemet, en su balance hídrico, analiza la humedad acumulada en el terreno, con un mapa que muestra niveles altos o muy altos a finales de la última semana de enero de 2026. La humedad supera el 98 por ciento en aproximadamente la mitad de la Península Ibérica, especialmente en las zonas oeste, norte y noroeste. La previsión meteorológica para los próximos días sugiere que estos niveles se mantendrán o se extenderán a nuevas áreas.
¿Qué pasa cuando el suelo 'desborda'?
El escorrentía es el flujo de agua que se produce cuando un curso o terreno supera su capacidad de almacenaje. Puede ser subterránea o superficial. Esta última, la que surge en la superficie, se dirige de manera natural hacia los ríos, según la cuenca hidrográfica correspondiente. Es precisamente esta escorrentía superficial “la que genera más daños” si no se gestiona o canaliza de forma adecuada. Las lluvias torrenciales son cada vez más frecuentes y con ellas, los desprendimientos del suelo. Esta escorrentía puede favorecer deslizamientos de tierras, desprendimientos de rocas o el arrastre de material que puede provocar la colmatación en las presas, es decir, la acumulación progresiva de sedimentos en el fondo de estas estructuras.