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La gran plaga de conejos irá a más esta primavera en Lleida por la abundancia de comida tras las lluvias invernales

La abundancia de comida tras las lluvias invernales favorece su proliferación

Agricultores de Preixana, Verdú y Ciutadila, en un campo de cereal arrasado por los conejos. - LAIA PEDRÓS

Agricultores de Preixana, Verdú y Ciutadila, en un campo de cereal arrasado por los conejos. - LAIA PEDRÓS

Lleida

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La superpoblación de conejos que está arrasando los campos de cereal, viña, olivos y almendros del llano de Lleida va a ir a más, según pronostican los expertos en la materia, como consecuencia de las intensas lluvias de los últimos meses, que están causando una abundancia de comida que favorece un crecimiento exponencial del número de herbívoros.

“Esta primavera va a haber una explosión demográfica de conejos”, pronostica Rosa Mas, bióloga de la Plataforma Defensa Animal, ante la abundancia de alimento para los animales herbívoros que se espera en los próximos meses tras las intensas y constantes lluvias del invierno, que han dejado acumulaciones de más de 200 l/m2 en La Segarra y de 335 l/m2 en Les Garrigues, según los datos de la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro).

La superpoblación de conejos en el llano de Lleida lleva desde hace unos años de cabeza a los payeses por los daños que esta especie causa en los cultivos herbáceos, que arrasa para alimentarse, y en los leñosos, por los desperfectos que causan en vides, almendros, olivos y frutales. Y todo apunta a que ese impacto va a ir a más en los próximos meses, coincidiendo con la fase de granado del cereal, principalmente.

La bióloga coincide en el pronóstico con Francesc Xavier Miarnau, experto en agricultura y en superpoblaciones de herbívoros. “En noviembre y diciembre hubo una caída de la población de conejos por la meteorología, pero esa situación ha dado la vuelta y ahora vuelve a crecer al ritmo que lo hacía en septiembre.

Según sus estimaciones, una pareja de conejos adultos puede llegar a generar hasta 200 individuos en dos años, explica: la gestación dura una media de 32 días (entre 28 y 35) y con la recuperación la distancia entre partos puede no superar el mes y medio, y a eso se le suma que el 80% de los entre 5 y 8 gazapos de cada camada son hembras y que estas alcanzan la madurez sexual antes de los 5 meses de vida. “Es una progresión geométrica”, señala Miarnau.

Hay otro factor que favorece la vertiginosa reproducción de los conejos: la escasez de depredadores, cuya reducción en Lleida tiene cifras oficiales. Entre las temporadas de caza de 2014 y 2023, y según los datos del Anuario de Gestión Forestal del ministerio de Agricultura, en la demarcación de Ponent se abatieron 24.343 ejemplares de zorro, el principal depredador del herbívoro. Un zorro come entre 500 gramos y un kilo de carne al día, un peso no muy distinto del promedio de un conejo.

“En las cacerías de jabalíes se permite matar zorros, y eso reduce tanto la depredación como el efecto miedo. Los depredadores han sido exterminados sin ningún tipo de cortapisa, y eso ha desequilibrado los ecosistemas”, explica la bióloga. “Si el animal percibe que no hay depredadores también se reduce la movilidad de los herbívoros”, anota; es decir, que las colonias se asientan.

El anuario del ministerio de Agricultura incluye algunos datos llamativos sobre la gestión de las especies en Lleida en la campaña de caza de 2023-2024, la primera con la emergencia cinegética declarada. Según ese documento, esa temporada se mataron en Lleida 246.909 conejos y 2.039 liebres, pero también 1.659 zorros. Y, paralelamente, para repoblar cotos se soltaron 4.181 conejos y 83 liebres.

“Si tenemos que dar de comer a los conejos, que nos indemnicen”

La desesperación de los payeses crece en el Urgell. Reclaman indemnizaciones proporcionales a las pérdidas provocadas por una plaga de conejos que ven como “la más grave de los últimos años”. “Si tenemos que dar de comer a los conejos, que nos indemnicen”, resumen entre la rabia y el cansancio quienes todavía intentan mantener viva la agricultura en la zona. 

En municipios como Verdú, Preixana, Maldà o Sant Martí de Riucorb, los campos de cereal y los cultivos leñosos están quedando arrasados. La combinación de zonas de bosque, terrenos baldíos y zepas (zonas de protección de aves) ha convertido amplias superficies agrícolas en reservorios de fauna descontrolada. 

“Este es el peor año que recordamos. Hay fincas enteras que no vale la pena sembrar, porque no vas a cosechar. Los conejos lo devoran todo antes de que la planta levante un palmo”, lamentan Ramon Boleda, Àlex Foix, Núria Bacardí y Joan Piera, de Verdú, Ciutadilla y Preixana. “Este año hemos llegado al punto de dejar tierras sin sembrar”, anotan. Ha ocurrido con 200 hectáreas de cereal en Verdú. 

El problema no es nuevo, pero sí cada vez más inasumible, subrayan. Desde hace cuatro años, aseguran, la plaga crece sin control mientras la administración repite los mismos planes sin resultados. La Generalitat ha anunciado dos millones de euros en ayudas para compensar los daños, pero insisten en que no es suficiente. “Sembrar una hectárea cuesta mucho dinero: abono, gasóleo, semillas… Y Agroseguro no cubre ni una mínima parte. Y los costes no paran de aumentar”, critican. Más de la mitad del cereal ha desaparecido, totalmente roído, en la zona. También olivos, almendros y pistachos sufren daños. “Si no cambias los protectores una vez al mes, los conejos mastican los brotes y matan los árboles”.

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