Los rastros de drogas en las aguas residuales revelan una caída del consumo en Lleida
Los análisis de agua residual han permitido que se detectara un descenso en el consumo de estupefacientes

El rastro de las drogas se detecta en las aguas residuales. - CSIC
Los análisis de las aguas residuales que centraliza el EUDA (Agencia de Drogas de la Unión Europea) han detectado un descenso notable en el consumo de los estupefacientes de más demanda en la capital de Ponent.
Según los resultados de su último reporte, elaborado con datos del 2024, el consumo de cocaína se redujo a Lleida casi un 30% en relación con el año anterior al pasar de 0,87 gramos diarios por cada millar de habitantes a 0,62. No obstante, y a pesar de este descenso, la población de la ciudad se encuentra en el top 16 de las de más uso de esta droga, con niveles similares a los de capitales estatales como Lisboa (0,625 gramos) y Zagreb (0,67) y superiores a los de Budapest (0,31) o Roma (0,47), todo y que netamente inferiores a los de Amberes (1,99 gramos), Amsterdam (1,2 gramos) y Bruselas (1,18).
En el estudio participan cinco ciudades del Estado español, y la capital de Ponent se ubica en el tercer lugar, muy alejada por encima de Tarragona (1,48 gramos diarios por cada mil vecinos) y no tanto de Castellón (752 miligramos por millar de habitantes), un poco por encima de Santiago de Compostela (609 mg) y con un índice que casi duplica el de Barcelona (349 mg).
El estudio reseña también descensos del consumo de drogas como la anfetamina, históricamente la segunda más solicitada en la versión de sulfato conocida como speed, que cede el puesto por poco al MDMA o éxtasis: el consumo de la primera cae a 42,25 miligramos por cada mil habitantes y la segunda alza 42,47, con una merma de casi cinco puntos en el primer caso y con un incremento que lleva prácticamente a cuadruplicarse en el segundo.
Los análisis han dejado de detectar metanfetamina, un compuesto sintético que en la calle se conoce como cristal; y registra un alza porcentualmente importante del consumo de ketamina, un analgésico con destino inicial en el mercado veterinario para utilizarlo como calmante de grandes mamíferos como los caballos, pero que hace dos décadas que gana presencia como droga de ocio. El índice de consumo de ketamina en Lleida fue en el 2025 de 10,61 miligramos diarios por cada mil habitantes, un 19,6% más que en el 2024.