SEGRE

ECOLOGÍA

El emblemático árbol centenario de un pueblo de Lleida, testigo vivo de seis siglos de historia

Miralcamp rinde homenaje a la Alzinera del Quelàs para conmemorar su protección. Un ejemplar único que conecta pasado y presente en el Pla d’Urgell

Decenas de vecinos y familias quisieron participar en el homenaje a la encina tras ser catalogada Árbol Monumental de Catalunya. - E.FARNELL

Decenas de vecinos y familias quisieron participar en el homenaje a la encina tras ser catalogada Árbol Monumental de Catalunya. - E.FARNELL

Esmeralda Farnell

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Bajo la amplia sombra de la Alzinera del Quelàs, Miralcamp, volvió ayer la mirada a su propia historia. Allí, en el pequeño promontorio cercano a la Font del Tord, vecinos, autoridades y familias se reunieron para rendir homenaje a un árbol que ha visto pasar al menos seis siglos de vida y la transformación del llano de Lleida. Una encina que fue declarada Árbol Monumental de Catalunya el año pasado y a la que se rindió ayer homenaje.

La jornada, que combinó emoción y celebración, arrancó con un acto de reconocimiento colectivo al valor histórico, ecológico y sentimental de este ejemplar único y que ha pasado a formar parte del patrimonio natural más valioso del país. Una catalogación que garantiza su protección legal y refuerza la conciencia sobre su conservación para las generaciones futuras. La coral de Miralcamp puso música a la mañana, seguido de un desayuno popular y una ballada de sardanas de hermandad que convirtió el entorno en un espacio de encuentro intergeneracional y familiar. Se entregaron distinciones a los “guardianes” de este ejemplar único de encina y a los que por su trabajo han permitido garantizar su buen estado y prolongar su longevidad.

Entre los asistentes se encontraban el presidente del consell del Pla d’Urgell, Carles Palau, el alcalde de Miralcamp, Melcior Claramunt, y representantes municipales de la comarca, además de miembros de la familia Piró, vinculada históricamente al lugar y a su protección.

Pero la historia de la Alzinera del Quelàs no se explica solo en actos institucionales. Su supervivencia es también la suma de pequeños gestos sostenidos en el tiempo. Desde su declaración como árbol monumental de interés local en 2016, el compromiso del municipio ha ido de la mano del trabajo silencioso de sus cuidadores. Una responsabilidad que recae en Xavier Soberà y Dolors Sans, cuyas intervenciones fueron claves para frenar una plaga de cochinilla que amenazaba con debilitarlo, así como para mejorar su acceso al agua.

Con un tronco de 4,6 metros de perímetro, cerca de 20 metros de altura y una copa que se extiende hasta los 24 metros de diámetro, la encina se impone en el paisaje como un testigo privilegiado. Desde su posición, ha contemplado los cambios agrícolas impulsados por el Canal d’Urgell y la evolución de todo un territorio, y se ha convertido en un activo turístico de la localidad y comarca.

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