SEGRE

Memoria pendiente

Torregrossa recuerda a Miquel y Josep Badia noventa años después de su asesinato en Barcelona, en un acto organizado por Reeixida. La conmemoración reivindicó su papel en el independentismo catalán y contextualizó la controvertida figura de Miquel en los años treinta

La conmemoración llenó de público la sala de actos de la biblioteca. - J.GÓMEZ

La conmemoración llenó de público la sala de actos de la biblioteca. - J.GÓMEZ

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La sala de actos de la biblioteca de Torregrossa acogió el viernes un concurrido homenaje a Miquel y Josep Badia, nacidos en la localidad y asesinados en Barcelona el 28 de abril de 1936 a manos de un comando de la FAI (Federación Anarquista Ibérica). El acto, impulsado por Reeixida con motivo del nonagésimo aniversario del crimen, contó con la participación de autoridades municipales, familiares de los hermanos, el historiador Fermí Rubiralta, el director de un cortometraje sobre Miquel y Josep titulado Badia, Marcel Buisan, y el presidente de Reeixida, Oriol Falguera. Según los organizadores, el objetivo era “resituar” la figura de los hermanos Badia en la historia contemporánea de Catalunya y recuperar su papel en el independentismo catalán del primer tercio del siglo XX. Rubiralta ubicó la trayectoria de Miquel Badia en el contexto de la Segunda República. Recordó que el independentismo, “acostumbrado a vivir en las catacumbas, en la clandestinidad”, tuvo que afrontar entonces “una crisis de adaptación” ante un escenario en el que era posible impulsar “una cierta lucha política más o menos abierta”. El historiador remarcó el papel de Badia en la organización de las JEREC (Joventuts d’Esquerra Republicana-Estat Català), donde, según expuso, consiguió agrupar a “más de ocho mil jóvenes”. Aquel proyecto, señaló, buscaba aprovechar la vía autonomista republicana para avanzar en la nacionalización del país, manteniendo abierta la posibilidad de una insurrección en favor de la República Catalana.

La figura de Miquel Badia, sin embargo, sigue siendo controvertida. Su etapa al frente de los servicios de orden público de la Generalitat fue denunciada por sectores obreros, sindicalistas y anarquistas por el uso de una represión violenta, incluidas acusaciones de torturas.

Durante el acto, esta dimensión fue situada en una Barcelona marcada por el pistolerismo, la violencia política y la creciente polarización social. Rubiralta defendió que la actuación de Badia estaba vinculada a la lucha contra “el crimen organizado” y contra tramas de “extorsión y violencia indiscriminada”. También abordó las acusaciones de fascismo contra los hermanos Badia y las JEREC: Existían “como mínimo tres sectores interesados” en difundirlo: los contrarios a los avances de la autonomía catalana, los enemigos del régimen republicano reformista y los adversarios de la hegemonía de Esquerra Republicana. En respuesta a esa lectura, defendió que los jóvenes formados en aquel entorno demostraron “por la vía de los hechos” la falta de base de la acusación cuando, el 19 de julio de 1936, salieron “con los fusiles en la mano para luchar contra el levantamiento fascista”.

Oriol Falguera acompañó su intervención con imágenes de los Badia y del contexto de los años 30. Reivindicó a Miquel como parte de una generación de militantes que “no se rindieron nunca y fueron siempre hasta las últimas consecuencias”.

Insistió en revisar la imagen pública de los hermanos y recordó que en los años treinta la uniformización era habitual. “Nadie ha dicho nunca que Macià ni Companys fueran fascistas”, afirmó. Defendió que los militantes de Estat Català y las JEREC participaron contra el levantamiento franquista: “El independentismo va ligado al antifascismo, ahora y siempre”. El homenaje se completó con la proyección del cortometraje.

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