El protector de la frontera: Jaume Cornudella, el ‘junedenc’ que ayudó a buscados por los nazis
El proyecto Rutas de la Libertad recupera la figura de Jaume Cornudella, que en la Segunda Guerra Mundial ayudó a cientos de soldados aliados a huir de los nazis en Francia. Fundador del Front Nacional de Catalunya, contactó con la Resistencia gala por su esposa, Rosa Soler

Acción del FNC en Barcelona en 1944. - FUNDACIÓ REEIXIDA

Jaume Cornudella, de Juneda, y su esposa Rosa Solé pasean por Perpinyà. - FUNDACIÓ REEIXIDA

Medallas entregadas a Jaume Cornudella y Rosa Soler.

Reino Unido ensalzó su “brava conducta”.

Reconocimiento del presidente de EEUU.

Para Francia fue un “soldado sin uniforme”.
Siempre, toda su vida, fue un revolucionario”, destaca Oriol Falguera, memorialista y presidente de la Fundació Reeixida, sobre Jaume Cornudella. Nacido en Juneda en 1915 y fallecido en Perpinyà 68 años después tras una intensa vida de activismo político, la escasa difusión de su figura a escala local choca con su proyección internacional: “Al acabar la Segunda Guerra Mundial lo reconocieron los gobiernos de Francia, EEUU, Reino Unido y Polonia”, destaca Falguera, por su participación en un tinglado en el que confluyeron el Front Nacional de Catalunya y la Resistencia gala y que facilitó la huida hacia la península ibérica de centenares de soldados aliados, la mayoría aviadores, que habían quedado aislados en el sur de Francia durante la Segunda Guerra Mundial.
El presidente estadounidense Dwight Eisenhover le expresó su gratitud por “su valeroso servicio”, el premier británico Clement Attlee alabó su “brava conducta” mientras Isabel II le agradecía los “servicios prestados” y la República Francesa le otorgó la Legión de Honor como “soldado sin uniforme” en “territorio ocupado por el enemigo”. Todo, a finales de los años 40, cuando era un exiliado de la España franquista. El proyecto Rutas de la Libertad, que incluye la señalización de los itinerarios por los que transitaban esos fugitivos escoltados por partisanos franceses y catalanes, recupera ahora su memoria con su inclusión en algunas de las placas del proyecto que se desarrolla en el norte de Girona.
Cornudella, militante de la Jerec (Joventuts d’Esquerra Republicana— Estat Català) en Barcelona desde los 16 años, participó en la fallida sublevación de octubre de 1934 como miembros de los Escamots de Estat Català que dirigían los hermanos Miquel y Josep Badía (de Torregrossa) y pasó varios meses preso en el buque Uruguay. Estuvo adscrito a la Comisaría de Orden Público de la Generalitat durante la Guerra Civil, cuyos últimos meses, desde finales de 1937 hasta el 25 de enero de 1938, la víspera de la toma de Barcelona por los militares sublevados, la pasó en una cheka junto con su padre, Pere Cornudella, y con Josep Xammar, presidente del Partit Nacionalista Català, acusados por el espionaje republicano de haber distraído obras de arte.
Tras huir por poco, participa en 1940 en la fundación del FNC (Front Nacional de Catalunya) y cuatro años después se integra en su ejecutiva como adjunto a la dirección de la sección militar. Se establece en Perpinyà, donde conoce a Rosa Soler, hija del último alcalde republicano de Figueres y miembro de la red de evasión Borgogne, que formaba parte del sector de de los Pirineos Orientales de la Resistencia Francesa.
Su conexión reforzó la red de evasión Maurice, en la que la Resistencia gala pasó a contar con el apoyo de los pasadores del FNC en la Catalunya Nord y de la infraestructura de la organización en el interior del país. Eso facilitó el paso de alrededor de 800 aviadores aliados a través del Pirineo en una ruta que finalizaba en los consulados de sus países de origen en Barcelona, desde donde se iniciaba su repatriación.
Tras la guerra, en 1946, Cornudella participó en una operación de traslado de armas de la Resistencia a Catalunya.