Un horno de Bellvís que abre dos tardes a la semana con servicio por encargo: la alternativa conciliadora a los obradores tradicionales
El establecimiento situado en Bellvís supone un nuevo modelo de negocio para frenar la desaparición de las panaderías en entornos rurales

Un horno de Bellvís que abre dos tardes a la semana con servicio por encargo
El horno Santa Maria de Bellvís (Pla d'Urgell) funciona desde hace medio año siguiendo a un modelo de negocio que supone una revolución del sector de la panadería artesanal. El establecimiento abre dos tardes a la semana con servicio por encargo en un horario conciliador tanto por la propietaria del horno, Èrika Garcia, como para los clientes. De hecho, el nuevo enfoque rompe con la visión del profesional atado al trabajo nocturno y el desgaste físico. Garcia apostó por este modelo después de participar en la primera edición del curso de panadero impulsado por el Consejo Comarcal del Pla d'Urgell para frenar la pérdida progresiva de hornos de pan en la comarca e incentivar el relevo generacional de estos negocios, así como la apertura de nuevos establecimientos.
Desde el mes de diciembre del año pasado, Garcia regenta el horno de nueva creación siguiendo una estrategia que elude los horarios extremos y ajusta la producción a la demanda real del cliente evitando el despilfarro. Se trata de una tendencia cada vez más presente en entornos urbanos, como Barcelona. El objetivo de esta politóloga es hacer compatible su trabajo habitual con la afición en el mundo del pan y la pastelería. De esta manera, el establecimiento únicamente abre las tardes del jueves y viernes y los sábados por la mañana con servicio según demanda.
Precisamente, tener una previsión de las ventas permite en Garcia ganar flexibilidad horaria y trabajar con jornadas compatibles con la vida familiar. "La idea de abrir un horno en horario de tarde fue atrevida, pero la respuesta ha sido inmediata", ha explicado Garcia, quién ha destacado que los vecinos del municipio "agradecen encontrar abierto el establecimiento después de ir a buscar a los chiquillos en la escuela o disfrutar de un tiempo de ocio a la plaza". Tanto es así que Garcia ha iniciado un proyecto de ampliación del obrador, que actualmente consta de un microhorno monofásico en un espacio reducido.
El horno de pan Santa Maria está especializado en panes de demasiada madre con fermentaciones largas de entre 16 y 24 horas. Elabora ocho variedades de panes, aparte de cocas de provisión. Garcia trabaja con harina de proximidad obtenida al Urgell, en la harinera Segarra de Maldà y la harinera Roca de Agramunt, mientras que el aceite de oliva de los productos proviene de la comarca de las Garrigues y la Noguera. De la misma manera, utiliza sal de las salinas de Vilanova de la Sal (Noguera). La propietaria del horno Santa Maria ha destacado el interés de los clientes por su producto de kilómetro cero. "En un momento social en que la fabricación de pan es rápida, explosiva y con conservantes, la sensación que tengo es que la gente tiene ganas de consumir un buen producto", ha concluido.
Impulso de formación para garantizar el servicio
El Èrika Garcia fue una de las 12 participantes en la primera edición del curso de panaderos impulsado por el Consejo Comarcal del Pla d'Urgell, el cual ha ofrecido 80 horas de formación teórica y práctica entorno la elaboración de pan y bollería artesana a cargo de profesorado del Gremio de Panaderos de Lleida.
Precisamente, está en esta formación donde Garcia descubrió al nuevo modelo de negocio que adapta la profesión a la realidad cotidiana actual. Aparte del proyecto impulsado en Bellvís, una segunda alumna también tiene en marcha un proyecto en el municipio de Torregrossa, mientras que una tercera iniciativa verá la luz en el municipio de Bell-lloc d'Urgell próximamente. El técnico de desarrollo local del ente comarcal, Roger Riu, valora este resultado como "un gran éxito".
En los últimos años, la comarca del Pla d'Urgell ha visto cerrar 12 hornos de pan y actualmente sólo quedan 18, con la previsión que en tres años, unos tres establecimientos cierren por jubilación. Riu considera las panaderías como uno de los servicios más importantes en los municipios, sobre todo los más pequeños, y ha valorado la falta de estos negocios como "un problema grave". En este sentido, el consejo comarcal prevé hacer un seguimiento de las panaderías que estén a punto de cerrar para promover el relevo generacional con alumnos del curso.