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COMERCIO

La venta por encargo impulsa una nueva forma de hacer pan en Bellvís

La nueva panadería del pueblo sólo abre dos tardes a la semana y el sábado por la mañana. Favorece la conciliación familiar de la propietaria y de los clientes

Èrika Garcia entrega el encargo a una clienta en la fleca de Bellvís.

Èrika Garcia entrega el encargo a una clienta en la fleca de Bellvís.ACN / ALBA MOR

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El horno de pan abierto en Bellvís hace medio año ha implantado un modelo de negocio revolucionario en la panadería artesanal: sólo abre dos tardes a la semana y trabaja por encargo, un horario que permite que tanto la propietaria, Èrika Garcia, como sus clientes, puedan conciliar mejor sus obligaciones laborales con sus familias.

Además, esta manera de trabajar permite acabar la imagen tradicional del panadero, que trabaja de noche y sometido a un importante desgaste físico. Además, con esta estrategia también se ajusta la producción a la demanda real de los clientes, evitando el despilfarro. Se trata de una tendencia cada vez más presente en entornos urbanos como Barcelona. El objetivo de esta politóloga es compatibilizar su trabajo habitual con su afición por el mundo del pan y la pastelería.

De esta manera, el establecimiento únicamente abre las tardes de los jueves y viernes, y los sábados por la mañana. Contar con una previsión de las ventas permite en Garcia ganar flexibilidad horaria y trabajar con jornadas compatibles con la vida familiar. “La idea de abrir un horno en horario de tarde era arriesgada, pero la respuesta ha sido inmediata”, afirma Garcia, que destacó que los vecinos del municipio “agradecen encontrar el establecimiento abierto después de recoger a los niños de la escuela o disfrutar de un rato de ocio a la plaza”. Tanto es así que Garcia ya ha iniciado un proyecto de ampliación del obrador, que actualmente cuenta con un microhorno monofásico en un espacio reducido.

Esta panadería está especializada en panes de demasiada madre con fermentaciones largas de entre 16 y 24 horas. Elabora ocho variedades de pan, además de cocas de provisión y trabaja con harina de proximidad procedente del Urgell, mientras que el aceite de oliva que utiliza en sus productos proviene de las Garrigues y la Noguera.

De la misma manera, utiliza sal procedente de las salinas de Vilanova de la Sal. Garcia apostó por este modelo después de participar en la primera edición del curso de panadero impulsado por el consejo comarcal del Pla d'Urgell para frenar la pérdida progresiva de panaderías en la comarca e incentivar el relevo generacional.

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