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Vai Nino: rock con arraigo

Ocho jóvenes regresan de Barcelona al pueblo de sus padres, reabren el cine de sus antepasados como sala de ensayo abierta a los vecinos y actúan por la comarca. San Esteban vive un boom demográfico con un 40% más de habitantes en 8 años y otro laboral con 40 empleos en tres

Los componente de Vai Nino y otros vecinos de San Esteban ensayan en una ‘jam session’ en el antiguo cine de la localidad literana. - FAT 2006

Los componente de Vai Nino y otros vecinos de San Esteban ensayan en una ‘jam session’ en el antiguo cine de la localidad literana. - FAT 2006

Lleida

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Para nosotros sí ha sido una historia de repoblación, y animamos a que venga gente y a dinamizar lo que hay”, explica Luis Biel, cantante y teclista en Vai Nino, un grupo de versiones de rock y pop con base en San Esteban de Litera cuya trayectoria incluye varios rasgos llamativos.

Sus ocho integrantes (Santi, Pablo y Toni en las guitarras, Inés y Álex en los bajos, Mercedes en la Batería y Jordi en el saxo, además de Luis) son descendientes de familias de San Esteban que hace unas décadas, como ocurría en todos los pueblos de la Llitera, emigraron a Barcelona en busca de un futuro más próspero. Siempre mantuvieron el vínculo, que desde hace unos años han retomado con fuerza. “Yo siempre digo que soy de San Esteban, siempre hemos estado muy vinculados”. De hecho, la propia denominación de la banda, Vai Nino, una expresión procedente del aragonés ribagorçano que denota asombro, apunta a las raíces.

En el nacimiento del grupo, que ha actuado en varios pueblos de la comarca (la última vez en el Festival Llitera Viva, en Vencillón) y tiene varias fechas para este verano, confluyeron factores como el escenario. “Mi bisabuelo era herrero, Luis El Ferrer, y al llegar los tractores tuvo que cambiar de oficio. Acabó montando en la herrería un cine en 1948”, indica Biel. Con el tiempo, su familia compró el inmueble. Y en las navidades de hace tres años se les ocurrió subir al escenario a tocar.

“¿Por qué no bajamos?, nos planteamos. Y nos juntamos quince personas en una jam session. Fue algo muy informal, pero eso fue el primer germen”, recuerda el cantante. Con el tiempo esos encuentros se fueron repitiendo, siempre abiertos. “Cuando ensayamos entra gente y se pone a tocar con nosotros. Eso nos gusta mucho”, añade. Así, es habitual que en sus actuaciones en el pueblo algún vecino con inquietudes musicales interprete varios temas con la banda.

El debut, en el FAT (Festival Alternativo Los Trapos de Binéfar) de 2024, fue imprevisto: “Nos llamaron y fuimos. Y nos gustó. Nos sorprendió que mucha gente de San Esteban vino a vernos y les gustó. Nos ayuda mucho su apoyo, siempre nos acompañan”, señala.

Los ocho miembros del grupo, amateurs en todos los casos, regresan al pueblo en cuanto pueden. “La mayoría trabajamos en Barcelona, pero si podemos teletrabajar vamos a San Esteban siempre que podemos. Si se puede, ya el miércoles”, explica Luis Biel, para quien, como para otros miembros, reabrir el cine, con aforo de 350 plazas, como sala polivalente de uso cultural es una “ilusión”. Cerró en 1979, aunque el bar siguió hasta 1983, “y desde entonces está parado en el tiempo”.

La historia de Vai Nino se desarrolla en un muncipio que, como otros del sur de la Llitera, navegan al socaire de su desarrollo industrial por derroteros muy alejados del común del Aragón vaciado. El padrón de San Esteban ha crecido un 40% en ocho años, en los que ha ganado 197 vecinos para llegar a 672. La población infantil ha crecido un 74% y la de edad laboral un 45%. En tres años se han creado 40 empleos (+12%) y hay más trabajadores que jubilados.

Riverside Band: músicos de cuarta generación

Riverside Band, con sede en Alcolea, juega en el nombre con el origen de varios miembros: la familia Ríos de Belver de Cinca, que ha dado cuatro generaciones de músicos, la mayoría de los cuales pasaron por la Orquesta Ríos. “Llevamos quince años. Tuvimos un parón cuando dejamos la música como profesionales y ahora tocamos como hobby”, explica Antonio Ríos, de la tercera generación. “Esto es afición pura, todos los domingos ensayamos 3 ó 4 horas para disfrutar”, anota. Hacen entre 10 y 20 bolos al año.
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