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ENSEÑANZA

Las ZER también alzan la voz y denuncian exceso de burocracia, la falta de inversiones y el coste de las excursiones

Los centros educativos que forman parte de las Zonas de Escolarización Rural tienen sus propias quejas a raíz del "solapamiento de cargos" y el olvido institucional en algunos casos

Los alumnos de la escuela de Isona atienden a su maestra durante una de sus clases. - ZER PALLARS JUSSÀ

Los alumnos de la escuela de Isona atienden a su maestra durante una de sus clases. - ZER PALLARS JUSSÀ

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Al contrario que muchos de los maestros que se han manifestado en los últimos meses, los profesionales de las escuelas que se agrupan en torno a una Zona Escolar Rural (ZER) no tienen problema con las ratios. De hecho, según explica Néstor Alonso, director de la ZER Pallars Jussà —formada por los colegios de Isona, la Vall Fosca y Salàs de Pallars—, este modelo permite “una atención más personalizada”. Sin embargo, estos maestros tienen sus propias quejas.

Una de las principales es la excesiva burocracia que gestionan. “Se nos exige lo mismo que a centros más grandes”, indica Alonso, “pero con menos recursos”, por lo que el trabajo debe repartirse entre todo el personal. “Estos trámites pueden ocupar el 60% de mi jornada laboral” cuenta. Coincide con él, Yolanda Hernández, directora de la ZER L’Oliver, formada por los colegios de Maials, Llardecans, Massalcoreig y La Granja d’Escarp, quien añade que “una de las reivindicaciones históricas” de las ZER es que su personal se desplace a todos los centros que gestiona, una opción que la conselleria de Educación no contempla.

Preocupan también las excursiones o actividades fuera del centro, que implican un coste de transporte que muchas familias no pueden asumir. “Nosotros llevamos a los niños a ver teatro en inglés, y esto cuesta 8 euros por alumno. Si le sumas el transporte”, subraya Yolanda Hernández, “el precio puede llegar a 20 euros”. La directora de la ZER L’Oliver, además, recuerda que su centro es de alta complejidad con alumnos “recién llegados” a Catalunya, lo que agrava todavía más las dificultades de sus familias para asumir ciertos costes escolares.

En las ZER también hay un sentimiento de cierto olvido a la hora de recibir inversiones, especialmente las que deben servir para climatizar las escuelas. “En mayo hubo días en que estuvimos a más de 30 grados en clase”, recuerda Hernández, mientras que Alonso echa en falta un plan del Govern “que garantice una temperatura adecuada en todos los colegios.

“Este año hemos tenido alumnos sin profesor durante más de 10 días”

Otra de las cuestiones que más preocupan en las ZER es cómo cubrir la bajas. El protocolo de Educación establece que el sustituto llega tras siete días de baja, por lo que, durante ese tiempo, si un profesor no puede ir a trabajar, sus compañeros deben cubrirle. Pero en la escola bressol de la ZER Pallars la situación llegó a “dejar sin profesor a alumnos de uno y dos años durante más de 10 días”, explica Néstor Alonso. “La tutora de este grupo era una técnica de infantil, y la sustituta debía serlo también”, pero no había ningún recambio disponible, afirma. “Nos hizo ir muy mal esos días, pero al final nos tuvimos que apañar con los otros profesores”, recuerda.

“Cuando llaman por teléfono, el que tiene que contestar es un maestro”

Una de las problemáticas más habituales en una escuela rural es el “solapamiento de cargos”, que obliga a algunos maestros a asumir hasta tres roles distintos. “Nosotros somos conserjes, somos maestros, somos tutores, somos directores. Cuando suena el teléfono, lo tiene que coger un maestro. No tenemos un conserje o un administrativo”, explica Yolanda Hernández, quien indica que “además de directora de la ZER, este año he sido tutora y el año que viene tendré que asumir de nuevo esta responsabilidad porque nos recortan un maestro”. Y lamenta: “Si tengo una reunión como directora acabo dejando desatendido al grupo que debo atender”.
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