Salàs vuelve a soñar y aspira a ser la capital europea del animal de tiro
La rememoración de la histórica feria combina jornadas técnicas y una festividad lúdica

El ambiente festivo de la feria de Salàs de Pallars, en una imagen de archivo. - AYUNTAMIENTO DE SALÀS DE PALLARS
“Es apuntar muy alto, pero nos gustaría poder volver a ser una capital europea de referencia del animal de tiro”. El alcalde de Salàs de Pallars, Toni Millet, es consciente de que se trata de una aspiración difícil, pero el municipio trabaja para que la tracción animal siga teniendo un espacio. Hace poco más de un siglo, este objetivo no habría parecido ninguna utopía. Durante los siglos XIX y XX, Salàs acogía una de las ferias de ganado de pie redondo más importantes de la península ibérica. Feriantes, comerciantes y compañías acudían desde distintos puntos del Estado a la pequeña villa del Pallars para hacerse con las mejores mulas y caballos del mercado. Siglos después de que Salàs fuera un centro de encuentro y de interés, la histórica feria se reinventó en 2005 en forma de conmemoración festiva y académica.
Los orígenes de las ferias de Salàs se remontan entre los años 1336 y 1342, en un contexto feudal y de rivalidad económica con Tremp. En aquel momento se celebraban cinco ferias al año, adaptadas al ciclo económico anual, y convirtiéndose en un punto de compraventa de ganado y otros productos. Más de medio milenio después de sus inicios, el municipio recuerda la antigua feria cada segundo fin de semana de noviembre.
Millet atribuye el éxito de la jornada a “la suma de la tradición ferial que ha moldeado el pueblo, la implicación de la población y de las instituciones y la capacidad de involucrar a nuevos actores que han aportado un conocimiento técnico adicional”. Aun así, el alcalde reconoce que el contexto de Salàs ha cambiado por completo. “Hoy los animales de tiro ya no pueden verse de forma habitual en el municipio”, afirma. A pesar de este cambio, el concurso y las demostraciones de tracción animal desempeñan un papel fundamental dentro de la feria porque permiten “rememorar las vivencias de las personas mayores” y “conocer de primera mano un mundo bastante desconocido para las nuevas generaciones”. El alcalde admite que, para conseguir la capitalidad europea, se requiere mucho más. “Haría falta contar con un sector agrario potente que creyera en la tracción animal”, reflexiona. Aun siendo consciente de ello, defiende que el ayuntamiento apuesta por la feria y fomenta iniciativas para preservar la tradición. El principal reto, comenta, es “seguir innovando sin perder la esencia de siempre”.
Esta es la línea que se ha reforzado en los últimos años con las jornadas de tracción animal moderna, organizadas por la Universitat de Lleida (UdL) y la Associació Catalana de Tracció Animal (ACTA) que acoge la misma feria. Unas sesiones que, además de recordar el papel que las mulas y los caballos desempeñaron en el desarrollo económico del Pirineo, ponen el foco en los usos actuales de la tracción animal como la gestión forestal, la cría de razas de trabajo, la viabilidad de proyectos que trabajan con tracción animal y los trabajos de viña y huerta, por ejemplo.
Los profesores Daniel Villalba y Ariadna Nieto, de la Universitat de Lleida, junto con Bernat Torras, de la ACTA, defienden que, en un momento en el que “la sociedad urbana se desconecta de la agricultura y la ganadería”, la feria sirve para recordar el pasado, pero al mismo tiempo visibilizar y promocionar el sector primario actual. Explican que las sesiones que ofrecen no tienen sentido si no se conectan con la actualidad para hacer que la tracción animal pueda ser una alternativa real y no solo un “elemento folclórico”. Aún así, remarcan que todas las iniciativas, como la competición y la demostración, ayudan a conservar la raza si sirven como puerta de entrada a un uso productivo real. “Sin uso, no hay futuro”.