Torrelameu reactiva 25 viviendas tras dos décadas
Inversores checos culminan las obras de un edificio parado en 2008. Modificación del POUM que permite habilitar 12 pisos protegidos

El edificio de la calle Eral de Torrelameu, en el que se han reactivado las obras de las viviendas. - A. TORRELAMEU
La modificación puntual del planeamiento urbanístico de Torrelameu (POUM) permitirá culminar un edificio de la calle Eral que permanecía inacabado desde el estallido de la crisis inmobiliaria de 2008. La medida supone el desbloqueo definitivo de una promoción que llevaba casi dos décadas paralizada y que, tras ser adquirida recientemente por un grupo de inversores checos, podrá finalizarse y poner en el mercado un total de 25 viviendas, contribuyendo a ampliar la oferta residencial del municipio.
El inmueble quedó a medio construir tras el colapso del sector y nunca llegó a completarse. Ahora, la llegada de nuevos propietarios ha abierto la puerta a retomar las obras, aunque para hacerlo ha sido necesario adaptar el planeamiento urbanístico vigente.
El POUM aprobado en 2015 prohibía la construcción de viviendas en planta baja, solo destinada para almacenes y comercios. Por este motivo, el consistorio impulsó una modificación muy concreta de la normativa que afecta exclusivamente a este edificio y que permitirá destinar la planta baja a uso residencial, siempre con una condición: las 12 viviendas situadas en este nivel serán de “protección”, con el correspondiente límite de precio por metro cuadrado fijado por la normativa. El resto de los pisos de la promoción mantendrán el régimen de vivienda libre.
El alcalde de Torrelameu, Carles Comes, destacó que esta actuación responde a la necesidad de incrementar la disponibilidad de vivienda en el municipio y favorecer que jóvenes, familias y personas interesadas en establecerse en la localidad puedan encontrar una oferta residencial adecuada. En total, el edificio contará con 25 viviendas distribuidas en tres escaleras, de las que casi la mitad corresponderán a las viviendas protegidas y el resto serán varios pisos y dúplex.
El proyecto pone fin a varios intentos para recuperar el inmueble. En 2016, el consistorio solicitó la cesión del edificio, entonces de Solvia (Banc de Sabadell), para destinarlo a pisos sociales.
Paralelamente, seis familias presentaron una demanda colectiva para reclamar la devolución de más de 350.000 euros que habían entregado como anticipo al iniciarse la promoción en 2008.