El histórico trenet del Estany Gento: patrimonio hidroeléctrico catalán en el Pirineo de Lleida
El ferrocarril de vía estrecha, que transportaba materiales y personal durante la construcción de la Central Hidroeléctrica de Capdella, es hoy una pieza museística de gran valor histórico

El trenecito del Estany Gento, con la locomotora conocida popularmente cómo "Rubia".
La Central Hidroeléctrica de Capdella conserva entre sus tesoros históricos el emblemático trenet del Estany Gento, un ferrocarril de vía estrecha que jugó un papel fundamental en la construcción y operación de esta infraestructura energética. Este sistema ferroviario, instalado originalmente en 1912, formó parte de un ambicioso proyecto ingenieril que aprovechaba las aguas del sistema lacustre del Estany Gento, permitiendo la conexión entre diversos lagos a través de complejas redes de canalización subterránea para la producción hidroeléctrica.
La construcción de la central presentó numerosos desafíos logísticos, siendo la comunicación entre la central y los lagos uno de los más significativos. Para resolver este problema, se diseñó un sistema de transporte que permitiera mover tanto al personal como los materiales necesarios para la obra. El trenet, con un recorrido de 5 kilómetros entre la cámara de agua de la Serra y el Estany Gento, comenzó utilizando tracción animal, lo que popularmente se conocía como «tracción de sangre», para posteriormente modernizarse con la adquisición de una locomotora diésel que mejoró sustancialmente su eficiencia.

Funicular que conectaba la central con los estanques de la cabecera.
La solución técnica adoptada fue el sistema Decauville, un revolucionario modelo de vías estrechas y portátiles que destacaba por su facilidad de montaje y desmontaje, características idóneas para entornos de difícil acceso como el terreno montañoso donde se ubicaba la central. Este ingenioso sistema ferroviario continuó en funcionamiento hasta la década de los 80, tras lo cual permaneció almacenado en Barcelona durante casi veinte años, hasta su regreso y exhibición permanente en el Museo Hidroeléctrico de Capdella, donde actualmente constituye una de las piezas más valiosas de su colección.
La ingeniería ferroviaria al servicio de la hidroelectricidad
El trenet del Estany Gento representa uno de los mejores ejemplos de cómo la ingeniería ferroviaria se puso al servicio de los grandes proyectos hidroeléctricos de principios del siglo XX en España. El sistema Decauville, patentado por el ingeniero francés Paul Decauville en 1875, revolucionó el transporte en obras de construcción gracias a sus características modulares. Este sistema permitía transportar cargas pesadas en terrenos difíciles mediante vías prefabricadas que podían ser ensambladas rápidamente por pocos operarios.
En el caso del proyecto de Capdella, estas vías resultaron fundamentales para superar las dificultades orográficas del Pirineo catalán. Según los registros históricos, la construcción inicial del trenet en 1912 coincidió con una época de expansión industrial en Cataluña, cuando la demanda energética crecía exponencialmente y los proyectos hidroeléctricos se consideraban estratégicos para el desarrollo económico regional.
La transición de la tracción animal a la mecánica representó un avance significativo en la operatividad del sistema. Las mulas y caballos que inicialmente tiraban de las vagonetas fueron sustituidos por una locomotora diésel que aumentó considerablemente la capacidad de carga y la velocidad del transporte, factores cruciales para la eficiencia de las operaciones en la central hidroeléctrica durante las décadas posteriores.
El complejo sistema de transporte de la Central de Capdella
El trenet no fue el único medio de transporte desarrollado para el funcionamiento de la central. En 1914, apenas dos años después de la inauguración del ferrocarril de vía estrecha, se construyó un impresionante funicular que conectaba los lagos de la cabecera con la central eléctrica. Esta infraestructura complementaria superaba un desnivel de 834 metros con un pendiente extraordinariamente pronunciada del 45,5%, siguiendo un trazado paralelo a las tuberías forzadas que conducían el agua a las turbinas.
Este sistema combinado de transporte -trenet y funicular- conformaba una red logística integral que permitía tanto el movimiento de personal técnico como el traslado de materiales y equipamiento entre los diferentes puntos de la instalación hidroeléctrica. La magnitud del proyecto refleja el nivel de ambición y capacidad técnica de la ingeniería española de principios del siglo XX, capaz de implementar soluciones innovadoras ante los desafíos que presentaba la orografía pirenaica.
Los registros históricos documentan que tanto el trenet como el funicular continuaron en servicio durante décadas, adaptándose a las necesidades cambiantes de la central y contribuyendo decisivamente a su operatividad. El sistema ferroviario mantuvo su funcionalidad hasta los años 80 del siglo pasado, acumulando cerca de siete décadas de servicio continuo antes de su retirada definitiva.