SEGRE

ENTREVISTA

«Esta historia no es real, pero es la verdad, es mi verdad»

«Esta historia no es real, pero es la verdad, es mi verdad» - JORDI ECHEVARRIA

«Esta historia no es real, pero es la verdad, es mi verdad» - JORDI ECHEVARRIA

Creado:

Actualizado:

En:

Pere Pena presentará el próximo viernes (19.00 h) en el Museu Morera de Lleida su debut novelístico, Sota la pell, un arbre (Eclecta Ed.), en un acto organizado por La Fatal y acompañado por dos escritoras y amigas del Baix Segre, Teresa Ibars y la directora de SEGRE, Anna Sàez.

Primera novela a los 64 años.

La verdad es que era algo que tenía pendiente, porque hace quince o veinte años escribí un relato que publiqué en una especie de libro colectivo sobre una relación singular que tuve de preadolescente con una jovencita francesa, y ya desde entonces tuve la sensación que en aquella historia había una novela. De hecho, con aquel episodio arranca este libro, es el principio de todo.

Pero también hay otros detonantes.

Sí, yo tuve un abuelo que fue represaliado y estuvo en prisión después de la Guerra Civil y un tío abuelo que murió en la batalla de Bechí, en Castellón, del que la familia no pudo recuperar nunca su cuerpo, ni siquiera saben dónde está. Hace unos años me puse a buscar información en los archivos de Salamanca sobre la Guerra Civil y la represión posterior. Revisando los documentos relacionados con mi pueblo, Seròs, descubrí una serie que trataba sobre la desaparición de una maestra, Candelaria Ametlla, en febrero de 1938. La maestra, que probablemente era también pintora, había nacido en Alcoletge. Y aquí entra la parte literaria que nutre la historia del libro: aquella primera aventura amorosa con una jovencita francesa, conectada con esta maestra desaparecida, amiga además de mi tío abuelo, encerraba una verdad que solo la literatura es capaz de desvelar. Juego por tanto con todo ello. Pero que nadie se confunda: esta historia es una ficción, construida sobre hechos reales.

O sea, no son unas memorias autobiográficas.

Los críticos lo llamarían una obra autorreferencial. El narrador principal lleva mi nombre, soy yo pero no soy yo. También tiene mucho de novela histórica, porque abarca en parte el periodo de la Segunda Republica y la Guerra civil en Lleida y el Baix Segrià, incluso podríamos hablar de novela de investigación, porque el pasado sirve para intentar entender el presente. Aunque en el fondo de todo, se trata de una historia sobre el deseo y el amor a través del tiempo. En realidad, una especie de educación sentimental.

¿La suya?

Sí, en buena medida, pero no solo la mía, sino también la del que fue mi primer amor, el amor iniciático, el bautismo sentimental, Rita Morel, un nombre ficticio, por supuesto. De todas formas, mientras escribo el libro, me voy dando cuenta de que las protagonistas de la historia son en realidad las mujeres, una genealogía femenina que empieza en Candelària y acaba en Marguerite Boussac, hija de Rita y bisnieta de Candelària, en un relato que también reflexiona sobre las herencias, el empoderamiento femenino, la maternidad y el precio de vivir al margen de las convenciones sociales.

Sobre todo durante el franquismo.

Bueno, sí, pero también durante la Republica y la Guerra civil. Desgraciadamente el peso de las convenciones perdura en el tiempo. Quizás de la época de la que hablo más es de la Transición, de cómo los hijos del baby boom hemos tenido que esforzarnos para desvelar muchos de los silencios en los que fuimos educados. En realidad, la Transición fue una especie de estafa que alimentó nuestra juventud y primera madurez. Sobre todo esto va también la novela: no solo constato, sino que planteo interrogantes internos, inquietudes... Construir una historia ayuda a abrir, a ir escarbando... No sé si he conseguido responder a todo, pero ahora la historia ha quedado así, tal como la he escrito. Evidentemente la novela no es la realidad, pero es la verdad, mi verdad llena de sombras, que quiero compartir con el lector.

La novela llega 12 años después del poemario ‘Tanta terra’, con el que ganó el Premi Màrius Torres.

Soy de una generación que siempre ha creído en que no hay que precipitarse, no publicar simplemente por publicar, sino que la obra que escribas tenga un poco de consistencia, y aspire a perdurar. Quizás sí que, en algún momento, he tenido la sensación de que hubiera podido dedicar más tiempo a escribir. A veces, de joven, confundes escribir con vivir literariamente, quizás incluso llegas a creer que escribir y vivir intensamente no son compatibles. Puede que, en mi caso, haya necesitado de la calma que proporciona la edad para embarcarme de lleno en este trabajo de construir frases, que es tan o más apasionado que una noche de locura.

Titulars del dia

* camp requerit
Subscriu-te a la newsletter de SEGRE
tracking