SEGRE

ENTREVISTA

Albert Velasco: «Aragón convirtió Sijena en un campo de batalla simbólico»

Historiador del arte. Publica 'Les pintures de Sixena. Un foc que encara crema'

«Aragón convirtió Sijena en un campo de batalla simbólico» - JORDI ECHEVARRIA

«Aragón convirtió Sijena en un campo de batalla simbólico» - JORDI ECHEVARRIA

Publicado por
Sergi Caufapé

Creado:

Actualizado:

En:

Propiedad o conservación. Ese es el dilema que atraviesa el conflicto de las pinturas murales del monasterio de Sijena. Tras décadas de litigio entre Aragón y Catalunya, el debate sigue abierto. ¿Debe prevalecer el lugar de origen de una obra o las condiciones que garantizan su supervivencia? Albert Velasco, autor de ‘Les pintures de Sixena. Un foc que encara crema’ (Pòrtic), sostiene que cuando hablamos de patrimonio la prioridad no puede ser la posesión, sino asegurar que ese legado llegue intacto a las generaciones futuras.

Las pinturas murales del monasterio de Sijena, uno de los conjuntos más singulares del arte medieval europeo, continúan en el centro del debate patrimonial. Su historia, marcada por su rescate durante la Guerra Civil y el largo conflicto judicial entre Aragón y Catalunya, ha sido reconstruida en Les pintures de Sixena. Un foc que encara crema (Pòrtic), del historiador del arte Albert Velasco, que saldrá publicado el miércoles 18.

Convénzame de que usted está en el lado bueno de la historia en el litigio de Sijena y de que esto es una revancha política contra Catalunya disfrazada de defensa del patrimonio.

Estamos en el lado bueno de la historia porque, cuando hablamos de patrimonio, la primera obligación no es con los tribunales ni con las banderas, sino que nuestro deber es transmitir a las futuras generaciones aquello que hemos recibido, y hacerlo en las mejores condiciones posibles. El patrimonio no nos pertenece. Lo custodiamos de forma provisional para quienes vendrán después. Estar en el lado bueno de la historia significa, precisamente, defender esa idea, que el patrimonio no es una cuestión de orgullo ni de victoria política, sino de cuidado y continuidad. Significa entender que las obras de arte no solo existen para satisfacer las necesidades identitarias.

¿Qué pesa más: la propiedad de una obra o garantizar que no se destruya?

La prioridad no puede ser poseer una obra, sino garantizar que siga existiendo. Porque la propiedad puede cambiar con el tiempo. Los museos, las instituciones y hasta las fronteras lo hacen. Pero una obra dañada desaparecerá para siempre.

Si los expertos dicen que moverlas puede destruirlas, ¿quién asume la responsabilidad si eso ocurre?

Sabemos de los riesgos del traslado desde el primer minuto, pero paradójicamente ese nunca ha sido el tema prioritario en el litigio. La discusión se ha centrado sobre todo en la propiedad, en la jurisdicción y en la restitución, mientras que la cuestión esencial, la conservación material de la obra, ha quedado muchas veces en un segundo plano. Y sin embargo es ahí donde está el verdadero problema. Porque si el traslado termina dañando las pinturas, o incluso destruyéndolas parcialmente, entonces inevitablemente llegará el momento de buscar culpables. Pero para entonces el daño ya será irreversible. Cuando hablamos de Sijena estamos hablando de una obra de primer nivel dentro del medievo europeo. Incluso en su estado fragmentario actual sigue siendo una referencia para entender la evolución de la pintura occidental.

Si las pinturas se hubieran quedado en el monasterio en 1936, ¿hoy existirían o estaríamos hablando solo de cenizas?

No existirían. De hecho, la propia historia del monasterio lo demuestra. Cuando se retiraron las pinturas para su conservación tras el incendio de 1936, en la sala capitular quedaron todavía algunos fragmentos adheridos a los muros. Pero el edificio estaba devastado. El techo se había venido abajo, la estructura estaba muy dañada y no había ningún sistema de protección ni de conservación. Esos restos quedaron expuestos a la intemperie, al abandono y al paso del tiempo. Nadie se ocupó de ellos y, como era previsible, acabaron desapareciendo con los años. Por eso el papel de Josep Gudiol resulta decisivo. Fue él quien documentó las pinturas, fotografiándolas antes de que el incendio las destruyese.

Si el rescate lo hicieron técnicos catalanes en plena guerra, ¿por qué ahora se les presenta casi como saqueadores?

Es el resultado del eterno enfrentamiento entre Catalunya y España, que se hace más notable durante la época del procés. Aragón, como comunidad más cercana a Catalunya, siempre ha alardeado de ser la presa de contención que frena al independentismo, la primera línea de combate. Muchos conflictos patrimoniales han estado ligados a procesos de construcción de identidades nacionales. Estados, regiones y comunidades buscan reforzar su relato histórico a través de las obras de arte. Aragón no ha sido una excepción. Han utilizado los litigios por el patrimonio para construir su identidad.

¿De verdad estamos hablando de patrimonio o estamos hablando de identidad y orgullo territorial?

Durante los años del procés, el conflicto por los bienes de la Franja se convirtió en un elemento más de confrontación política. Aragón lo elevó a la categoría de campo de batalla institucional y simbólico. Sin embargo, resulta difícil encontrar un caso comparable en el resto del Estado. No parece que existan litigios abiertos para reclamar obras de origen aragonés en otros museos de España.

Titulars del dia

* camp requerit
Subscriu-te a la newsletter de SEGRE
tracking