RELIGIÓN
León XIV reúne a más de un millón de personas en una misa en la Cibeles donde reclama derrotar "el egoísmo" y el "menosprecio"
El pontífice hace un llamamiento a alimentar la fe “para no caer en la tentación de confiar en otros ídolos"

León XIV, cerca de la Cibeles de Madrid.
El papa León XIV ha advertido este domingo en la primera misa de su viaje al Estado español que "nadie puede arrodillarse ante el señor y despreciar a su hermano". En el acto multitudinario celebrado en la Cibeles de Madrid se han reunido 1,2 millones de personas según la organización, y 1,1 según el gobierno español. El pontífice ha hecho un llamamiento a derrotar "el egoísmo" y la "indiferencia" del mundo actual, delante de un público donde había la Familia Real y autoridades políticas como la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. También ha defendido que se tiene que alimentar la fe y la religiosidad “para no caer en la tentación de confiar en otros ídolos".
En un momento de cierto auge de las experiencias de fe a través de la emotividad, los conciertos juveniles y las redes, el Papa también ha exigido a los católicos que huyan de la "devoción privada" y vivan la fe como un esfuerzo de "paz, justicia y alegría" que tiene que llegar a las familias, los pobres, los que sufren y los que "han perdido la esperanza". Asimismo, ha avisado de que Jesús se aparece “sin iluminar” ni presentarse “de manera espectacular”.
Según ha añadido el pontífice bajo un sol de justicia, hace falta que los católicos no se escondan de los "desafíos de la sociedad" y se comprometan "personalmente" en la construcción del "bien común". En su reflexión durante la misa, León XIV también ha pedido que la religiosidad que está presente en el Estado "desde hace siglos" no sea "un museo del pasado", sino "una escuela de fe de la cual bebe también hoy".
En el momento de las peticiones e intenciones de los fieles, se ha pedido por la paz en el mundo, por la “convivencia fraterna de todos los pueblos”, por la unidad de los cristianos y para los que sufren “en cuerpo y espíritu” y necesitan ayuda. “Escucha nuestras plegarias”, ha remachado León XIV en una oración acompañada de música y coro y en la cual han participado una religiosa, una chica y un chico haciendo las lecturas.
2.000 religiosos y 400.000 hostias
El Papa ha presidido la misa desde un gran escenario coronado por una cruz y una figura de la Virgen de Almudena, objeto de gran devoción en Madrid. También se han dispuesto sillas para las decenas de obispos y cardenales que han venido de todo el Estado, entre ellos el madrileño Manuel Cobo, que ha sido el primero al hablar.
Ante el espacio de la celebración se ha habilitado un espacio para los más de 2.000 religiosos y sacerdotes que han repartido las 400.000 hostias consagradas que se han bendecido especialmente para esta misa. La organización también ha dispuesto espacios especiales para los voluntarios y para los patrocinadores de la visita, entre ellos empresas como ACS o Mapfre.
Antes del inicio de la celebración, el Papa ha saludado a los reyes, la princesa Elionor y la infanta Sofía, que lo han acompañado hasta el interior del Ayuntamiento de Madrid, donde ha ha recibido la llave de la ciudad de manos del alcalde, José Luis Martínez-Almeida. Al recibir la distinción, ha dejado un escrito pidiendo que Madrid siga siendo una “ciudad acogedora e integradora” inspirada en los “valores humanos”.
A diferencia de la recepción celebrada en el Palacio Real, que reunió el grueso del gobierno español, la misa de este domingo ha contado sólo con la presencia de la ministra de Educación, Milagros Tolón. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, está previsto que participe en la misa de la Sagrada Familia del próximo miércoles, donde se bendecirá también la torre de Jesucristo del templo barcelonés.