LENGUA
El occitano, 20 años oficial en Catalunya y conmemorado con la Pujada al Port de Salau
Cientos de personas reivindican a 2.100 metros el uso social de la lengua

Los parcipantes llegaron de las dos vertientes de los Pirineos. - CAOC
Unas 700 personas de toda Catalunya y de la región Occitània se citaron ayer a 2.100 metros de altitud en el marco de la Pujada al Port de Salau, que une el Pallars Sobirà con Arieja. La 39ª edición del evento, que supone el encuentro por excelencia entre catalanes y occitanos, este año conmemoró el 20 aniversario de la oficialidad del occitano en Catalunya y reflexionó sobre si este reconocimiento brinda suficiente protección a la lengua. También se homenajeó a Enric Garriga en el marco del centenario de su nacimiento. Garriga fue una de las personas que tuvo un papel relevante en la oficialidad del occitano y uno de los fundadores del Centre d’Agermanament Occitano-Català (CAOC).
La oficialidad del occitano se reconoce en el Estatut de Catalunya de 2006. “En Francia, la lengua occitana no está reconocida y, en cambio, en Catalunya sí. Sin embargo, se trata de una lengua que ha retrocedido mucho”, explicó la presidenta del CAOC, Esther Lucea, quien también mostró “preocupación” por la situación del catalán. Concluyó que “el reconocimiento de una lengua no es suficiente si no se hace un uso social”.
El objetivo de la Pujada es la reivindicación del Pirineo como nexo de unión entre los que habitan a ambos lados. Por falta de comunicaciones, es obligado subir a pie. Desde la parte catalana, se puede acceder por el refugio del Fornet, a unos 4 kilómetros con un desnivel de 710 metros, y por el aparcamiento de puente de Perosa, a unos 6 y medio con un desnivel de 620 metros. Por otro lado, los occitanos deben pasar por la vertiente de Arieja y el pueblo de Salau, una ruta de más de cuatro horas y un desnivel de mil metros.
Durante la jornada, hacia el mediodía se izan las banderas catalana y occitana para dar paso a los parlamentos de las entidades organizadoras tanto del Pallars Sobirà como de Arieja. A continuación, los participantes comparten elementos culturales y gastronómicos de ambos territorios como son la música, la danza, el vino y el queso, entre otros. La jornada finaliza con el Cant dels adeus y una foto de familia. Una de las novedades de la edición de este año ha sido la participación de los castellers de Tolosa.