FÚTBOL
Un punto que sabe a poco: El AEM empata ante el Barça B, líder de la categoría, en un partido en el que tuvo incontables ocasiones
El duelo estuvo marcado por el juego aéreo, ya que los cuatro goles llegaron a través del balón parado

Cintia Hormigo, del AEM, disputando un balón con Daniela, del Barça B, ante la mirada del banquillo azulgrana. - PAU PASCUAL
Después de un mes sin fútbol de élite y muchas renovaciones por el parón navideño, el Recasens volvió a albergar ayer al mediodía un partido lleno de emoción y locura. El AEM empató (2-2) frente al Barça B, que llegaba líder; en un duelo catalán con alternancia y de mucha altura, ya que los cuatro goles llegaron a través del juego aéreo. Como si de un castillo de fuegos se tratara, la gente estaba más pendiente del cielo que del recién estrenado césped del campo del Secà de Sant Pere, pues ambos equipos se hicieron fuertes en las acciones a balón parado (el ABP al que tanto citan los entrenadores modernos) y castigaron a su rival con la estrategia. Aun así, el balón no solo viajó por el cielo, también rodó por el césped y allí las leridanas fueron muy superiores al filial azulgrana. No en cuanto a posesión, que la mayor parte del tiempo fue del Barça, pero sí en las ocasiones de peligro, que una tras otra fueron sucediéndose a lo largo de todo el partido y dejaron al AEM con la sensación de haber podido llevarse algo más que un meritorio empate. Las de Rubén López, que sigue invicto en su segunda etapa en el Recasens con dos victorias y un empate, no pudieron salir del descenso, pero gracias a los goles de Vero Herrera y Cintia Hormigo y la derrota del Real Betis en Villarreal por un ajustado 2-1, pudieron escalar una posición en la clasificación y subir un peldaño más en su camino hacia la salvación.
Sin embargo, las del Segrià no entraron del todo bien al choque y el Barça B las castigó. En el minuto 4, tras una magnífica jugada individual de Rosalía, Lucía Alba rechazó el disparo de Segura a quemarropa y evitó el primer tanto del partido. Se salvaba un AEM que en los primeros minutos se dedicó a perseguir el balón, mientras las de Óscar Belis llevaban el ADN Barça a su máximo esplendor. El dominio azulgrana fue efectivo y en el minuto 11 Daniela anotó el 0-1 con un tanto que, al contrario de lo que muchos pueden pensar, llegó desde el córner. Pese al gol, las leridanas reaccionaron y se encomendaron a una María Lara que lideró el ataque local. En el 13, la de Badajoz aprovechó un mal pase del Barça para probar a Romano desde la frontal, reaccionando bien la guardameta visitante. Más tarde, en el 28, lo intentó de nuevo y, con Romano vencida y Cintia sola esperando el pase, la mediapunta buscó una jugada individual que terminó desbaratada por la portera azulgrana. Avisaba el AEM, que se fue al descanso perdiendo, pero con la sensación de que ese era el camino a seguir.
En la reanudación, y después del homenaje que se le hizo a la exjugadora de AEM y Barça Alba Caño por su inminente partida hacia el Boston Legacy de la NWSL norteamericana, las del Segrià salieron en tromba. En el 47, Evelyn centró un córner que Vero remató al fondo de la portería para colocar el 1-1. Una conexión clásica para igualar el partido y darle alas a un equipo que, pese a ceder la posesión al rival, castigó los errores y tuvo las mejores ocasiones. Aun así, de nuevo, la falta de efectividad mantuvo con vida a un Barça que achicaba agua jugada tras jugada.
La más clara de la segunda mitad llegó en el minuto 65 y lo hizo a través de la misma conexión de siempre. Como si fuera un calco del gol, Evelyn centró desde el córner y Vero remató, pero Romano, con una estirada descomunal, salvó a las suyas. Tanto perdonar terminó saliéndole caro al conjunto leridano, que en el minuto 77 se vio sorprendido por otro tanto desde el córner (1-2). Esta vez de Lúa Arufe, quien aprovechó la prolongación de Segura para encarrilar el partido. No obstante, el AEM no bajó los brazos. El equipo de Rubén López demostró carácter y con más corazón que cabeza se volcó, encontrando, otra vez en un córner, el premio del empate (2-2). Amaya colgó el balón y Cintia empató el duelo en el 80. Los últimos 10 minutos fueron un recital de resistencia leridana. El equipo aguantó las embestidas del Barça y materializó un gran punto que, paradójicamente, puede llegar a saber a poco por las incontables ocasiones que tuvieron en un derbi que confirma la mejoría de un equipo que quiere seguir sumando (2-2).