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Miquel Serret, de 31 años: "No vivo del hockey, pero es mi vida"
Vuelve al Mollerussa después de pasar un año por el Bell-lloc y quince al Alpicat, donde llegó a jugar en el OK Liga

Miquel Serret.
Miquel Serret empezó a patinar con tres años en Mollerussa, su localidad natal. Hoy, con 31, sigue jugando al hockey sobre patines mientras trabaja como director financiero en una empresa de Sidamon.
Tras pasar un año en el Bell-lloc y quince en el Alpicat, con el que llegó a jugar en la OK Liga, este año ha regresado al Mollerussa, cerrando un círculo vital. Ha disputado ocho campañas en OK Liga Plata y una en la élite, siempre como amateur. “Como jugador no cobraba nada, solo gastos de gasolina y algún premio puntual”, explica.
Aun así, su compromiso ha sido total. “Soy un fanático del deporte y el hockey es mi vida”, asegura. Tanto, que todas sus decisiones personales han girado en torno a la pista.
Es padre de una niña de dos años, a la que ya le ha calzado unos patines: “El deporte me lo ha dado todo y quiero que ella viva esos valores”, afirma. Aunque no pueda vivir de ello, se considera profesional en la actitud. “Me preparo cada día por si llega la oportunidad”. Y si no llega, lo tiene claro. “Cuando deje de jugar pasaré al banquillo; entrenar me apasiona”, asegura.
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