Nadar a contracorriente
El CN Mollerussa crea la segunda base de waterpolo del territorio con un equipo de 11 niños de entre 9 y 12 años. Entrenan sin federarse por la falta de equipos y los escasos recursos económicos

El equipo alevín en la piscina municipal de Mollerussa. - JOAN GÓMEZ
El Club Natació Mollerussa nada a contracorriente en una ciudad en la que el fútbol y el baloncesto se destacan como deportes mayoritarios. Lejos del césped y el parquet, la entidad fundada en 1981 —y que cuenta con 430 socios— ha apostado por el waterpolo, creando la segunda base formativa de toda la provincia tras El Pont de Suert. Con esta iniciativa, el club aumenta su estructura en la disciplina acuática, presente en el Pla d’Urgell desde que en 1993 se creó una sección amateur. “La base nace en octubre para mantener la tradición del waterpolo. Queríamos que hubiera continuidad porque es una cosa muy única en el territorio”, apuntó a SEGRE Oriol Salla, joven de Juneda que lleva toda una vida vinculado a la entidad del Pla d'Urgell y este verano impulsó el proyecto junto a Jordi Cantó y Edu Roca.
La sección de waterpolo lleva existiendo de forma ininterrumpida desde hace más de 30 años. Aun así, tan solo ha estado federada entre 2005 y 2009 por “los pocos equipos que hay en la zona y el gasto económico que supone”, explicó Cantó, que actúa como director técnico de la sección. Por eso, la clave estaba en la base. En formar a las generaciones del futuro “para, con los años, poder consolidar la sección sin sufrir”, remarcó. En su primer año como club formativo, el Mollerussa ha conseguido construir un equipo alevín, de niños entre 9 y 12 años, después de que 11 jóvenes se inscribieran. Según Salla, entrenador del equipo formativo, “para nosotros contar con once niños es un éxito total”.
Como primer paso, la iniciativa fue un triunfo. Aun así, como le ha ocurrido siempre al primer equipo, la escasa presencia de equipos más allá de Barcelona y Girona hace que sea imposible federarse. “Con el primer equipo jugamos algún triangular con el Balaguer, El Pont de Suert y, ahora, el INEFC, pero los niños no pueden jugar porque no existen otros equipos de base”, explicó Salla. Sin embargo, todo esto puede cambiar en el futuro. El objetivo, primero, es consolidarse, hacer que los niños se enamoren del deporte y, en un tiempo, intentar apretar para federarse. “El año que viene, seguramente, tendremos un equipo infantil y otro alevín. Por el momento queremos que los niños disfruten de este deporte, pero no descartamos federarnos en un futuro”, remarcó Cantó.
Sin mucha competitividad y con un futuro incierto, la base formativa del CN Mollerussa es todo un reto. Es la apuesta personal de tres miembros del club que, con el objetivo de ampliar la oferta deportiva a los jóvenes del Pla, luchan contra un mercado dominado por los deportes mayoritarios. “En el ámbito deportivo, el fútbol, el hockey y el baloncesto mandan, y el resto están en segundo plano. Es un primer paso para poder enseñar nuevos deportes a los jóvenes y esto es bueno para Mollerussa, Lleida y el territorio”, apuntó Salla. Asimismo, también se busca crear escuela y que en unos años otros clubes de la zona se animen a seguir su ejemplo. “Nos encantaría que más clubes leridanos se animaran a crear una base y poder inspirar a otros equipos de natación que aún no tienen waterpolo”, concluyó, ilusionado, Salla.