FÚTBOL
Castigados
El Atlètic Lleida pierde ante el líder, el Sant Andreu, tras un error de Pau Torres en la salida del balón que decidió el encuentro. A falta de nueve jornadas para el final, los de Jordi López se encuentran a seis puntos del play out y a ocho de la permanencia

Unos cien aficionados del Lleida CF estuvieron en el Narcís Sala. - INGRID SEGURA
El Atlètic Lleida se marchó con las manos vacías en su visita al campo del líder, el Sant Andreu, tras un error de Pau Torres en la salida del balón tras un malentendido con Asier. Lo cierto es que los de Jordi López no merecieron ganar, incluso tampoco empatar, pero el resultado condenó a un equipo que trabajó bien en defensa, pero que apenas tuvo ideas en ataque.
Tras cerrarse la vigesimoquinta jornada, los leridanos se encuentran a seis puntos de la zona de play out que ocupa el Valencia Mestalla tras perder ante el Barça Atlètic (0-2), y a ocho de la permanencia que marca el SD Ibiza tras su derrota en Alcoi (1-0).
La primera llegada de peligro fue para los locales en el 11 cuando Lucas Viña conectó un disparo que encontró la mano de Pau Torres. Además, la propuesta ofensiva del Sant Andreu era mandar al punta Marcos Mendes a la carrera, pero un imperial Daouda le ganaba todos los duelos. Los leridanos por su parte, se conformaban con mantener la compostura táctica, minimizando espacios en defensa y mandando balones largos en ataque, todos ellos sin éxito.
Aunque al partido le faltaba ritmo, los aficionados se encargaron de poner la tensión, muy activos tanto para animar como para protestar y silbar a los jugadores del Atlètic Lleida. De hecho, entre la hinchada local también estuvieron cerca de 100 aficionados del Lleida CF, atraídos por la iniciativa del conjunto local de pagarles el desplazamiento para ir contra el rival ciudadano. La tensión se desató en el minuto 29 cuando el partido se detuvo durante un minuto después de que Campins fuera a sacar de banda desde la zona de los aficionados leridanos y estos le increparan y lanzaran objetos, obligando al colegiado a parar el encuentro.
Una vez reanudado el partido, el guion fue el mismo, pero todo cambió en el minuto 40. Pau Torres sirvió de portería en corto para Asier, pero fue un pase tan comprometido que Max Marcet interceptó el pase y el rebote le cayó a Pau Darbra, que definió a placer para poner el 1-0. Un gol que echó por tierra todo el trabajo defensivo de los primeros 45 minutos, en los que el Atlètic Lleida sin generar peligro, se mostraba muy sólido en defensa.
Tras el descanso, ambos equipos bajaron las pulsaciones a pesar del ligero dominio local, tanto en juego como en el marcador. Ante la imposibilidad de llegar al área rival y la falta de inspiración, Jordi López movió el banquillo y pasó a jugar un 5-3-2, dónde los leridanos podían sacar mejor el balón desde atrás, pero sin ideas en campo contrario. De este modo pasaron los minutos sin pena ni gloria, hasta llegar al minuto 78 cuando Javi Gómez, en la prolongación de un córner, cabeceó directamente al palo. Los del Segrià solamente amenazaron con empatar durante los cinco minutos de añadido, pero a la desesperada con centros y córners que no encontraron rematador.