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HOCKEY

Juanjo Ariza firma por el Alpicat, el jugador en activo más veterano del estado

El portero leridano Juanjo Ariza firma por el Alpicat, último clasificado de OK Lliga Plata, a sus 50 años. Es el jugador en activo más veterano del estado

Ariza, junto a su hijo, durante su etapa en el Olímpic Reus, de Segunda Catalana.

Ariza, junto a su hijo, durante su etapa en el Olímpic Reus, de Segunda Catalana.

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PAU OSORIO

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“Hace 15 años que me debería haber retirado, pero llevo el hockey en la sangre”. Así de contundente se muestra Juanjo Ariza (18-6-1975, Lleida), que, a sus 50 años, es el jugador en activo más veterano del hockey estatal y acaba de llegar a un acuerdo con el Lleidanet HC Alpicat, de OK Liga Plata, para defender su portería hasta final de temporada. El suyo es un caso tan único que cuesta incluso de creer, ya que el portero, que empezó a jugar al hockey en el Llista Blava en 1985, disputará las últimas seis jornadas de la segunda categoría estatal con un único objetivo: salvar al Alpicat, donde ya jugó hace cinco años. Los leridanos son últimos con 10 puntos, a uno de la salvación que marca el Jolaseta, pero Ariza confía en la permanencia. “El equipo viene de ganar al Mataró y está bien. Dependemos de nosotros mismos y debemos creérnoslo. Hemos de sacarlo adelante”, explica.

Ariza ha vuelto al Segrià procedente del Olímpic Reus, al que ascendió a Segunda Catalana. El portero, que lleva entrenando con el equipo desde enero, ha subido tres categorías de un día para otro, pero su experiencia en clubes como el Llista Blava, el Bell-lloc o el Reus Ploms y su personalidad le avalan. “Mi misión no es jugar, es ayudar y poner carácter en la pista”, remarca el portero, que asegura estar a la altura del reto. “Llevo dos meses entrenando y estoy al nivel. Si no lo estuviera, no habría aceptado”, añade. A pesar de cargar con innumerables temporadas a sus espaldas, Ariza no pierde la pasión competitiva, ni la exigencia. “Me enfada mucho cuando nos marcan goles tontos”, apunta el guardameta, que se mostró muy agradecido a sus nuevos compañeros de equipo por dejarle entrenar, aunque destaca que ahora su rol ha cambiado y deberán aguantarle en la pista. “A mi edad me puedo permitir gritar”, avisa.

Cargado de ilusión, el leridano no piensa en el futuro. De hecho, solo tiene claro que “el día que me arrastre y juegue por ego, diré basta”. Sin embargo, asegura que, de momento, “ese día aún no ha llegado”.

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