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Desafiando los límites: la leridana Xus Muñoz, de 52 años, completa la Ultra X Tanzania de 220 km y en régimen de autosuficiencia

Empleada de banca de 52 años afrontó retos en Nepal, Costa Rica y el Sáhara

Durante la prueba africana atravesó parajes exóticos.

Durante la prueba africana atravesó parajes exóticos.

Xavi Madrona

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Por fuera es simplemente una corredora aficionada. Por dentro, Xus Muñoz Naudí es una mujer que ha decidido romper moldes. A sus 52 años, casada, madre de dos hijos, licenciada en Derecho, empleada de banca y coach certificada, esta leridana ha convertido el deporte en una herramienta para cuestionar los límites que durante décadas han condicionado a muchas mujeres: la edad, el género, el miedo o la prudencia.

Su última gesta la sitúa en la élite del ultrafondo amateur internacional. Muñoz ha completado con éxito la prestigiosa Ultra X Tanzania, una prueba de 220 kilómetros en régimen de autosuficiencia que atraviesa algunos de los paisajes más exigentes del planeta. Durante varios días, la atleta recorrió la sabana africana, soportando calor extremo, polvo, silencio y un desnivel acumulado de 6.000 metros, con la imponente presencia del Kilimanjaro como telón de fondo.

“Completar la Ultra X en Tanzania ha sido una experiencia transformadora, tanto a nivel deportivo como personal. Las condiciones han sido duras, pero el entorno y la energía de la carrera lo compensan todo”, explica Muñoz, todavía con la emoción reciente.

Xus Muñoz mostra la medalla que l’acredita com a finisher en la cursa de Tanzània.

Xus Muñoz mostra la medalla que l’acredita com a finisher en la cursa de Tanzània.

Todo empezó, reconoce, “casi como una broma”. “Ens hi apuntem?, les dijo a tres amigas y para el África Oriental que se fueron las cuatro dispuestas a afrontar un reto descomunal y hasta se pusieron un nombre que acabaría simbolizando su espíritu: ‘Las Lleonas de la Sabana’. Lo que comenzó como una “locura compartida”, como ella misma la define, se convirtió en un viaje íntimo y profundo. “He sentido el peso del cansancio y también una fuerza que no sabía que tenía. He dudado, he resistido, he sonreído… y me he sentido viva de una manera muy difícil de explicar”, remarca con una sonrisa de satisfacción. Pero la experiencia fue más allá del esfuerzo físico. En Tanzania, Muñoz dice que encontró también una reflexión vital. “Mientras corres, ves niños que te saludan, familias trabajando con lo justo… y te preguntas quién es realmente rico. Ellos, con tan poco, o nosotros, que lo tenemos todo y siempre sentimos que nos falta algo”, reflexiona en voz alta.

Experiencia en retos

No es la primera vez que se enfrenta a lo extremo. En noviembre completó la Everest Trail Race, 170 kilómetros y casi 26.000 metros de desnivel positivo en el Himalaya. Antes ya había superado dos pruebas míticas: la Marathon des Sables y The Coastal Challenge, consolidando una trayectoria marcada por la resistencia y la superación.

Sin embargo, su discurso se aleja del éxito entendido como meta. “No me quedo con haber hecho algunas de las carreras más duras del mundo; me gustaría que mi experiencia deje un legado, que sea inspiradora”, afirma.

Comprometida también fuera de la competición, forma parte de Esport Femení Lleida, desde donde impulsa la visibilidad del deporte femenino.

Xus Muñoz no corre solo para llegar a la meta. Corre para demostrar que nunca es tarde, que los límites pueden reescribirse y que, a veces, las mayores transformaciones empiezan con una simple pregunta: “¿Y si lo intentamos?”, concluye.

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