FÚTBOL
Fiesta blaugrana
Unas 750.000 personas acompañan al Barça durante una rúa multitudinaria marcada por los cánticos, las alusiones al Madrid, las bengalas y la conexión total entre plantilla y afición. Lamine lideró la fiesta y prometió una futura rúa para festejar la Champions

Hansi Flick saluda a los aficionados desde el autobús descapotable. - EUROPA PRESS

Hansi Flick saluda a los aficionados desde el autobús descapotable. - EUROPA PRESS

Lamine acciona un cañón de confeti durante la rúa. - EUROPA PRESS

Szczesny y Lewandowski se subieron en lo más alto del autobús. - EUROPA PRESS

El autobús avanzando entre la marea humana en las calles. - EUROPA PRESS

Los jugadores del Barça rodeados de aficionados. - EFE/ENRIC FONTCUBERTA

Pedri se dispone a devolver el balón que le lanzó un niño. - EUROPA PRESS
Barcelona volvió a teñirse de blaugrana para celebrar los títulos de Liga y Supercopa conquistados por el equipo de Hansi Flick. Unas 750.000 personas, según la Guardia Urbana, acompañaron ayer al equipo durante una rúa multitudinaria de casi cinco horas que convirtió las calles de la ciudad en una fiesta continua de cánticos, bengalas, banderas y emoción compartida entre plantilla y afición.
La celebración llegó apenas un día después de que el Barça certificara matemáticamente el título liguero tras derrotar 2-0 al Real Madrid. El recorrido comenzó sobre las 17.20 horas en el estadio azulgrana y atravesó algunos de los puntos más emblemáticos de la ciudad hasta regresar de nuevo al Camp Nou ya entrada la noche.
Desde el primer momento quedó claro que no era una rúa cualquiera. Miles de aficionados abarrotaron las aceras, los balcones y las terrazas para recibir a un equipo que ha reconectado emocionalmente con el barcelonismo. El lema de las camisetas de la plantilla resumía el espíritu de la temporada: “Una manera de ser, una manera de guanyar”. En la parte trasera del autobús, Lamine Yamal, Gavi, Raphinha y Jules Koundé lideraron gran parte de los cánticos junto a los aficionados. El clásico “Madridista quien no bote” sonó durante buena parte del recorrido, acompañado también por referencias al Espanyol y burlas dirigidas al conjunto blanco. Entre la multitud aparecieron conos de tráfico dedicados irónicamente a Arbeloa y decenas de balones de playa en alusión a Vinícius.
Szczesny se convirtió en uno de los grandes animadores de la expedición entre pizzas, refrescos y cánticos constantes junto a Lewandowski. Joan García, en su primera gran rúa como jugador azulgrana, confesó sentirse sorprendido por la magnitud del recibimiento. “Es increíble todo lo que estamos viviendo”, resumió. La llegada a La Pedrera elevó todavía más la temperatura de la celebración. Miles de personas acompañaron el paso del autobús entre bengalas y humo de colores, mientras el himno del Barça se mezclaba con cánticos de “campeones, campeones”. Allí también se produjo otra de las imágenes más comentadas, cuando Pedri se arrodilló ante Rashford para entregarle un ramo de rosas blaugranas entre las carcajadas del vestuario.
Las banderas también tuvieron un gran protagonismo. Robert Lewandowski ondeó una estelada desde la parte delantera del autobús antes de pasarla hacia la zona trasera. Más tarde, Lamine Yamal levantó una bandera palestina durante varios minutos en pleno Passeig de Gràcia, en una de las imágenes más icónicas de toda la celebración. El joven extremo fue además el gran protagonista. Pese a estar lesionado y perderse los últimos partidos, no dejó de cantar, bailar y animar a la grada. “Siempre están con nosotros en los días importantes y también en los que no lo son. Los amamos. Es el club de nuestra vida y siempre estaremos aquí para ellos”, afirmó el futbolista azulgrana. Lamine incluso se atrevió a mirar al futuro y encendió todavía más a la afición cuando habló de la Champions. “¿Una rúa de Champions pronto? Seguro que sí”, aseguró entre los gritos de los aficionados.
También Hansi Flick recibió constantes muestras de cariño. Afectado por el fallecimiento de su padre, decidió igualmente participar en la celebración y agradeció emocionado el apoyo del público llevándose varias veces la mano al corazón.
Ya de noche, el autobús regresó al Spotify Camp Nou entre bengalas rojas, cánticos de “campeones, campeones” y miles de aficionados que se resistían a abandonar una celebración que confirmó algo más que los títulos: la total conexión entre este Barça y su gente.