Entrenador sin barreras: Marc Andorrà, 23 años, es un joven que trabaja con el CFJ Mollerussa fruto de un convenio con Acudam
Es técnico de la base y colabora con el primer equipo

Marc durante una sesión de entrenamiento. - JOSEP MARIA RIBES
La historia de Marc Andorrà en el Club de Futbol Joventut Mollerussa es la prueba de que la inclusión no debe quedarse en una declaración de intenciones. Con 23 años, este joven vinculado a la asociación Acudam se ha convertido en una figura habitual dentro de la estructura deportiva del club, donde ejerce funciones de entrenador de fútbol base y colaborador del cuerpo técnico, contribuyendo día a día al funcionamiento de la entidad.
Su incorporación fue posible gracias a la colaboración entre Acudam y el CFJ Mollerussa, una alianza que ha permitido abrir nuevas oportunidades a personas con diversidad funcional dentro del ámbito deportivo.
Lo que comenzó como una experiencia de apoyo se ha transformado con los años en una participación activa y reconocida dentro del club. “Empecé ayudando al Juvenil Preferente cuando me propusieron colaborar. A partir de ahí fui continuando, aprendiendo y asumiendo nuevas responsabilidades”, explica Marc.
Tras varias temporadas colaborando con diferentes categorías, actualmente forma parte del equipo técnico de los debutantes, niños y niñas de entre tres y cinco años que dan sus primeros pasos en el fútbol. Una responsabilidad que afronta con ilusión y que continuará desempeñando la próxima temporada.
“Estoy muy orgulloso de estar en este club. Me han cuidado muchísimo y no tengo ninguna duda de que continuaré aquí. Renovaré para seguir siendo entrenador de los debutantes porque es lo que más me gusta”, afirma. Su labor va mucho más allá de los entrenamientos.
Durante toda la semana colabora allí donde es necesario, cubriendo ausencias de entrenadores, apoyando sesiones de formación y ayudando a diferentes equipos de la cantera. Además, presta apoyo logístico al primer equipo, encargándose de tareas fundamentales para el día a día deportivo. “Si hace falta ayudar en un entrenamiento, estoy. Si algún entrenador no puede venir, intento sustituirlo.
También colaboro con el primer equipo llevando el material, preparando las aguas, los conos o los petos. Intento aportar todo lo que puedo para ayudar al club”, explica.
Su implicación refleja una actitud de servicio que ha sido valorada tanto por los responsables de la entidad como por jugadores y familias. Para Marc, sin embargo, el mayor reconocimiento es sentirse parte de una gran familia. “Este es el lugar donde mejor me siento. Estoy muy contento y me lo paso muy bien. No pienso dejar nunca este club por todo lo que han hecho por mí y por cómo me han tratado”, asegura.
Aprender divirtiéndose
En el trabajo con los más pequeños, su objetivo es claro: fomentar el aprendizaje a través de la diversión. Los entrenamientos combinan ejercicios de movilidad, control y pase con juegos y partidos adaptados a la edad de los participantes. “Lo más importante es que los niños disfruten. Queremos que aprendan, pero sobre todo que se lo pasen bien, que tengan ganas de venir y que vivan el fútbol como una experiencia positiva”, destaca. La trayectoria de Marc Andorrà se enmarca en una apuesta más amplia por la inclusión. Fue en 2023 cuando el CFJ Mollerussa y Acudam formalizaron un nuevo convenio de colaboración que permitió recuperar una alianza interrumpida por la pandemia.