LABORAL
El 23% de los trabajadores de Lleida son inmigrantes, la mayor tasa tras Almería
Industria, comercio, construcción, transporte y hostelería, principales sectores

Vista aérea de Lleida ciudad
Casi uno de cada cuatro trabajadores en Lleida son inmigrantes y es la segunda demarcación del Estado con mayor tasa, por detrás de Almería. Siete sectores concentran el grueso: industria manufacturera, comercio, construcción, transporte, hostelería, actividades administrativas, sanitarias y de servicios sociales y agricultura y ganadería.
La economía de Lleida cuenta con 47.925 trabajadores de origen extranjero. Suponen el 22,74% de todos las personas que cotizan a la Seguridad Social, lo que sitúa las comarcas leridanas como las segundas de todo el Estado que cuenta con más mano de obra foránea, solo por detrás de Almería, que llega al 25,54%. El profesor emérito del departamento de Economía Aplicada de la Universitat Autónoma de Barcelona Josep Oliver explica esta tasa teniendo en cuenta el modelo productivo de Lleida, con peso significativo de sectores intensivos en mano de obra. Cita especialmente la industria agroalimentaria y sitúa BonÀrea como paradigma. De hecho, como recoge en su trabajo Transició demogràfica, immigració i envelliment a Catalunya 2024-2050, para el Consell Assessor per al Desenvolupament Sostenible (CADS), la Segarra es la tercera comarca catalana con mayor volumen de inmigrantes de toda Catalunya (27,7%), solo por detrás del Barcelonès (32,2%) y el Alt Empordà (30,8%). El Segrià, con un 24,5%, es el otro territorio leridano con una tasa por encima del promedio catalán. Por el contrario, El Pallars Sobrià y el Moianès, ambos con el 14,1%, cierran el ranking catalán.
La industria manufacturera, liderada en gran medida por la agroalimentaria, es la que más inmigrantes emplea en la provincia de Lleida, con 7.779. Otros sectores con gran peso foráneo son los del comercio (6.671), en el que tiene un significativo peso el colectivo asiático, o la construcción (4.936) para poder cuadrar las plantillas de las obras.
También es muy importante la participación de 4.842 extranjeros en el transporte, un sector con graves problemas para reclutar conductores de camión. Las actividades administrativas dan empleo a 4.277 personas no nacidas en España mientras que la hostelería alcanza los 4.297, una cifra que oscila a lo largo del año dependiendo del desarrollo de las campañas turísticas. Las actividades sanitarias y de servicios sociales representan 2.458 trabajadores, con un peso significativo en el sector de las residencias de mayores de empleo en especial a mujeres.
La agricultura representa, al final de año, 2.377 trabajadores afiliados a la Seguridad Social, un dato que se dispara en verano en plena campaña frutícola, cuando el campo y las centrales demandan miles de personas. El resto de las actividades y sectores cuentan con menos de un millar de inmigrantes en nómina.
La necesidad de la economía leridana de los trabajadores extranjeros es clara y se sitúa muy por encima del resto de las demarcaciones catalanas. De hecho, en Girona representan el 20,45% de los afiliados, un 17,66% en Barcelona y un 16,85% en Tarragona. Y, además, el futuro augura que esta dependencia irá al alza en el futuro próximo, como destaca Josep Oliver teniendo en cuenta que en la próxima década saldrán del mercado laboral por jubilación un buen número de trabajadores en activo de la famosa generación del baby boom. Los últimos datos de la Seguridad Social apuntan que Lleida tiene 25.144 trabajadores que superan los 55 años, muy cercanos pues a llegar a la jubilación y dejar la población activa, y casi 29.600 se encuentran entre los 50 y los 54 años. Josep Oliver apunta, en este sentido que estamos iniciando un proceso que se prolongará hasta 2040, cuando termine la salida del mercado de los babyboomers. En este contexto explica la jubilación activa ideada y promovida por el Gobierno central, para amortiguar el choque.
Las proyecciones de Josep Oliver apuntan que tanto Lleida como Catalunya y España necesitarán miles de nuevos trabajadores foráneos para cubrir las necesidades de la economía. Explica que estimando un crecimiento económico para Catalunya del 1,9% anual, nada lejos de lo posible teniendo en cuenta las últimas evoluciones muy superiores, estaríamos hablando de 700.000 nuevos ocupados. De hecho es una cifra que sigue la tendencia cubierta en los últimos años. Entre 2017 y 2024, apunta el profesor, el flujo de 500.000 nuevos empleos creados han sido cubiertos por inmigrantes, que explican la mitad del crecimiento del PIB y una parte significativa del repunte de ingresos del sector público. Un incremento de población que supone también un incremento de necesidades en vivienda, educación o sanidad, por poner algunos ejemplos.