PORCINO
Lleida ha perdido ya 48 millones por la peste y puede llegar a 370 este año
La reapertura de mercados exteriores, clave para amortiguar los números rojos

Ramon Gatnau, a la seua granja de Vilanova de l’Aguda, on engreixa 6.000 porcs.
El sector porcino de Lleida acumula ya 48 millones de euros de pérdidas en los dos meses crisis, desde que el 28 de noviembre del año pasado se detectaran los dos primeros casos de peste porcina africana en jabalíes en Collserola. Si la situación de precios y costes no mejora, este año puede llegar a sumar 370 millones en números rojos.
La crisis de la peste porcina ha hecho caer las cotizaciones del cerdo cebado hasta el euro por kilo, situando las pérdidas por cada animal que se sacrifica en al menos 36 euros, una cifra que algunas fuentes sitúan incluso por encima teniendo en cuenta los costes del transporte hasta el matadero y posibles rebajas que apliquen estos como bajas. El sector de Lleida ha perdido ya unos 48 millones de euros, según UP, y si no hay una evolución en positivo de las cotizaciones, este año los números rojos podrían alcanzar los 370, cifras que dan idea de las consecuencias para el primer sector agrario de la demarcación. Lleida cuenta con una cabaña de 4.759.873 animales, el 58,9% del total de Catalunya, pero la tasa se eleva al 63,6%en cerdos de engorde.
La reapertura de mercados exteriores es una de las claves para poder reducir pérdidas. “Si Japón, Filipinas o México reabren sus fronteras a nuestro porcino, la situación podría ser muy diferente”, explica Rossend Saltiveri desde Unió de Pagesos. Se trata de conseguir que sigan la línea de otros grandes mercados como China, que representa el 42% de las exportaciones del sector español a países extracomunitarios y que aplica la regionalización. Acepta porcino de todo el Estado salvo Barcelona, como demarcación con casos de PPA. Jaume Bernis, de JARC, explica que algunos expertos del sector confían en que en primavera, a partir del mes de abril o mayo, el mercado podría empezar a remontar cotizaciones. Joan Graells, desde Asaja, advierte que es urgente que los precios repunten ya.
De momento, ya son más de 103 los casos detectados, según el último balance referido ayer mismo al sector por parte de la conselleria de Agricultura. La buena noticia, si es que se puede decir así, es que todos han sido en el radio de seis kilómetros de los dos encontrados en Collserola el 28 de noviembre pasado. Además, todo los animales infectados son jabalíes, fauna salvaje, pero sin ningún positivo en granja. Bernis explica que las explotaciones que se encuentran en el radio de control se están vaciando y enviando los animales a matadero en el momento que correspondería, siendo todos negativos y recuerda las demandas de ayudas para que estos ganaderos no paguen los platos rotos. El hecho de que el virus solo esté afectando a los jabalíes demuestra, según destacan las organizaciones agrarias “la elevada profesionalidad y las medidas de bioseguridad de las granjas”. Con todo, el sector tiene claro que afronta una crisis larga. Desde que se declare el último caso de peste, hará falta que pasen doce meses para poder recuperar el título de libre de la enfermedad, pero fuentes del sector apuntan que se preparan para dos años especialmente difíciles. Un camino largo en el que ya se da por sentado, como en toda crisis, una reestructuración, en el que gane más peso el sistema de integración, que en estos momentos ya llega al 81% de las explotaciones catalanas de engorde, mientras que en el caso de granjas de cerdas reproductoras es un 60%. En Lleida trabajan una decena de grandes integradoras, pero hay un buen número de tamaño más limitado.
Esta crisis, que llega tras cuatro años de buenos resultados del porcino, pondrá a prueba la situación económica de cada empresa, su capitalización, volumen de deuda y ratio sobre activos. En este contexto, fuentes del sector apuntan a políticas empresariales que pasen por reducir cabaña sin afectar la producción futura, como limitar la inseminación de cerdas, dedicar a tostones parte de la producción de lechones o no llenar todas las plazas de engorde disponibles. El eslabón que hoy se encuentra en mejor situación es el de mataderos y transformación.
“Si el virus llegara a las granjas, representaría la estocada final”
La crisis de la peste porcina está impactando en las 2.759 granjas de porcino de la provincia de Lleida y Ramon Gatnau, de Vilanova de l'Aguda, lo explica en una sola frase: “Cuando supimos del primer caso de peste porcina en los jabalíes de Collserola, lo vivimos con mucha angustia, porque sabemos que todo aquello por lo que hemos trabajado durante tanto tiempo se puede ir al garete en un momento”. Este joven ganadero de 38 años explica que su padre vivió la anterior crisis de la PPA y al oír la noticia se “retrotrajo a treinta años atrás, cuando la peste sí llegó a nuestra granja”. En estos momentos la situación es muy distinta, afirma, por las medidas de bioseguridad implementadas por el sector, y ahora está mucho más preparado. Con todo, alerta que “si el virus llega a las granjas sería la estocada final” para el sector.
En su caso, se trata de una granja integrada y “no perdemos el dinero que están perdiendo los dueños de los animales, la integradora”. Aunque de momento no se habla de reducción de los precios que están pagando las empresas a los granjeros, considera que en un momento u otro acabará repercutiendo.