ANÁLISIS
Un 17% de las pymes leridanas registra pérdidas y el 40% ve en peligro su viabilidad
Según Pimec, que prevé un crecimiento moderado este año, con un avance del PIB del 2,1%, debido a los desequilibrios estructurales. Las del sector agroalimentario representan el 27% de la facturación

El director del área económica de Pimec, Carles Mas, junto al líder de la patronal en Lleida, Borja Solans. - T.CONTRERAS
Lleida afronta este año con un crecimiento económico moderado, con un PIB que avanzará en torno a un 2,1%, por debajo del de Catalunya –que se prevé entre un 2,3 y un 2,4%–, debido a los desequilibrios estructurales que lastran la competitividad de algunos sectores. Así lo aseguró ayer Pimec en un acto en Lleida en el que se analizaron las perspectivas económicas de la demarcación para este 2026 de la mano del director del área de economía y empresa de la entidad, Carles Mas. El presidente de la patronal en la provincia, Borja Solans, advirtió de que pese a la resiliencia de la economia, impulsada por un sector agroalimentario potente que representa cerca de un 27% de la facturación y la competitividad de algunos subsectores industriales, el 80% del tejido empresarial de la demarcación son microempresas, y esto es un handicap, puesto que la dimensión reducida dificulta el acceso a la financiación y hacen inviable la internacionalización. De hecho, tan solo el 1,8% de las pymes de la demarcación, algo más de un centenar, son exportadoras. Esta situación provoca que el 40,4% de las pymes de la demarcación tenga comprometida su viabilidad. Del total, un 17,4% registra pérdidas económicas, mientras que un 23,2% presenta una rentabilidad sobre recursos propios (ROE) inferior al 5%. Ante esta realidad, Pimec insiste en la necesidad de que las empresas crezcan para poder transformar el crecimiento macroeconómico en mejoras tangibles para su actividad.
Otros obstáculos que limitan el crecimiento en la demarcación incluyen la falta de talento y las “dificultades severas” por encontrar personal cualificado. También existe déficit de suelo industrial, con una limitación física que frena la expansión de actividades productivas. La baja inversión tecnológica es otro punto débil, puesto que se ha detectado que la inversión en IA y nuevas tecnologías no alcanza los niveles necesarios para garantizar la competitividad futura. Otro factor que lastra la competitividad es el exceso de burocracia.
Con respecto al sector primario y la industria transformadora, se enfrentan a varios “retos críticos”. Por un lado, el incremento de los costes de los carburantes y de la energía, en un sector demasiado a menudo con márgenes muy ajustados, y por el otro la incertidumbre generada por la amenaza de la peste porcina africana (PPA), factores que podrían limitar la capacidad de crecimiento.
Acuerdo con Iryo
La patronal pide presupuestos para poder tener “estabilidad”
Ante el actual escenario de incertidumbre, Borja Solans hizo un llamamiento al compromiso político para la aprobación de los presupuestos de la Generalitat. Desde Pime se considera indispensable disponer de unas cuentas aprobadas para ofrecer “estabilidad y financiación” a las empresas. Asimismo, señaló la preocupación por la baja productividad, una de las más bajas de Europa, y el elevado absentismo laboral.Paralelamente, la patronal e Iryo firmaron un convenio de colaboración para fomentar la movilidad “flexible, sostenible y conectada” entre las pymes y autónomos con el objetivo de facilitar nuevas soluciones de movilidad que contribuyan a mejorar la competitividad y conectividad empresarial.