EMPRESAS
Una herencia muy solidaria
El empresario leridano Francesc Perera Dalmau falleció en enero y ha dejado su patrimonio, de unos 14 millones, a las Hermanitas de los Pobres. Su legado incluye la empresa de maquinaria agrícola Automotor, que seguirá operando con normalidad

Automocor cuenta actualmente con una plantilla formada por una veintena de trabajadores. - AMADO FORROLLA
En un gesto de generosidad que resulta algo poco habitual en los tiempos que corren, el empresario Francesc Perera Dalmau, vinculado al sector automotor leridano y que falleció el pasado mes de enero con poco más de 60 años debido a una enfermedad, decidió legar la mayor parte de su patrimonio –estimado entre 13 y 14 millones de euros– a la congregación de las Hermanitas de los Pobres, que se dedica a ayudar a personas sin recursos. Entre los bienes figuran la empresa Automotor, una compañía especialista en venta, recambios y mecánica de maquinaria agrícola, cuya gerencia asumió de manera temporal Daniel Barios poco antes de que el empresario muriera de un agresivo cáncer de páncreas en apenas 29 días, y también otra sociedad de carácter patrimonial.
La decisión corresponde a un profundo agradecimiento a la congregación, que tuvo un papel relevante en la vida de Francesc desde su infancia. “Una monja cuidó de él y sus hermanos desde que eran niños hasta que ya fueron mayores, incluso vivía en su casa. Siempre estuvo muy agradecido con la monja que lo cuidó y también con la congregación”, explicó Barios. Quienes conocían a Francesc Perera, como es el caso de Joan Peña, trabajador de Automotor desde hace 49 años, explican que siempre tuvo un vínculo muy especial con la congregación, con la que colaboraba asiduamente, y un sentimiento de labor social que le inculcó su madre. “Nos impactó que les dejara todo su patrimonio, pero no nos extrañó porque él siempre colaboraba con ellas, era habitual verlas por aquí cada año”, aseguró.
La compañía, que cuenta actualmente con una plantilla de unos 20 trabajadores en Lleida y colabora con una decena de talleres adicionales en toda la provincia, mantendrá su actividad con normalidad, afirmó Barios, que explicó que están en contacto permanente con los abogados que asisten a la congregación para buscar a un nuevo gerente que garantice tanto la viabilidad del negocio como la continuidad de los puestos de trabajo. Y es que, en términos económicos, la empresa mostraba una evolución positiva antes del fallecimiento del empresario, con una facturación cercana a los 4 millones de euros en el pasado ejercicio y un crecimiento del 35% el último mes con respecto al de 2025.
“Los clientes que conocen la historia cruzan ahora la puerta con una cara muy diferente, porque saben que de cada tornillo vendido o de cada tractor reparado hay una parte que va destinada a una buena causa, al cuidado de aquellos que más lo necesitan”, celebró Barios, que compartía una buena amistad con el empresario. Y es que las sociedades que heredan les darán a la congregación religiosa un ingreso sostenido en el tiempo para que puedan seguir llevando a cabo su labor.
Con su último gesto, Francesc Perera deja no solo un patrimonio, sino también una muestra clara de su compromiso social y de su voluntad de ayudar a los que más lo necesitan.
Más de 150 años de dedicación a los más desvalidos en Lleida
La congregación de las Hermanitas de los Pobres, orden de beneficencia por toda Europa, prestó servicio en la ciudad de Lleida durante más de 150 años, en los que se dedicó a acompañar y cuidar a los ancianos con más dificultades, ofreciéndoles no solo comida, techo y atención médica, sino también dignidad, cariño y compañía. Lo último que gestionaron, hace una década, fue una residencia. Su labor se basa en la caridad, la providencia y la dedicación personal, a menudo sostenida por donaciones y voluntariado. Con el legado recibido por parte del empresario Francesc Perera Dalmau, sobre el que no quisieron hacer declaraciones de su gestión a este diario, la congregación podrá continuar con su labor y con su ayuda a los más necesitados.