CRIMEN
El asesino confeso de una mujer en Lleida había salido de la cárcel hacía tan solo tres meses y medio
El 4 de octubre abandonó Brians 2 tras estar encarcelado desde enero de 2023, cuando asaltó un ‘súper’ en la capital del Segrià. Hoy pasa a disposición por el homicidio a cuchilladas de una compañera de piso

Casteràs, en 2002, tras ser juzgado por el crimen en Ponent (i), y en 2023, en el arresto por un asalto (d). - SEGRE
Mario Casteràs Aznar, el hombre de 65 años que el domingo confesó ante los Mossos d’Esquadra haber asesinado a una compañera de piso en la calle Ciutat de Fraga, hacía poco más de tres meses que había salido de la prisión, según ha podido saber este periódico. Concretamente, el pasado 4 de octubre abandonó la cárcel de Brians 2, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona). Allí permanecía encarcelado desde septiembre de 2023 tras ser trasladado desde el Centre Penitenciari Ponent, donde llevaba preso desde que el 11 de enero de 2023 se acordara su ingreso preventivo por el asalto a punta de cuchillo en un supermercado en el barrio leridano de Noguerola.
Es decir, de los últimos tres años, Mario Casteràs se ha pasado dos años y nueve meses en prisión por el robo con violencia. Se suman a las más de tres décadas que ya estuvo privado de libertad. Cabe recordar que en 2002 aceptó 16 años de prisión por asesinar el 13 de noviembre del 2000 a un interno del Centre Penitenciari Ponent. Le destrozó la cabeza utilizando la barra de unas mancuernas. El móvil del crimen fue que la víctima había recibido horas antes una carta de la entonces mujer del acusado, por lo este pensó que mantenían relaciones sentimentales y tuvo celos. Se da la circunstancia de que antes del crimen había protagonizado otras dos agresiones en Ponent.
En una de ellas, por la que fue condenado a cinco años, abrió la cabeza a otro interno usando la misma arma con la que cometió el crimen: una barra de pesas. También estuvo preso entre 1980 a 1994 por una oleada de atracos con su hermano. Reingresó en 1996 por un intento de asesinato que se encadenó con el asesinato en la cárcel. En 2001 intentó fugarse junto a otros dos reclusos con una cuerda hecha con tres sábanas trenzadas tras serrar los barrotes de una ventana. En 2022 protagonizó un reportaje en el Ara sobre una reinserción que a todas luces resultó frustrada.
El homicida confeso pasará hoy a disposición judicial antes de que se cumplan las 72 horas del arresto. En los últimos dos días los investigadores de los Mossos han recopilado pruebas e indicios. La víctima, de 53 años, fue acuchillada. Uno de los cortes fue en el cuello.
Expertos le definieron como “psicopático” y “antisocial”
Mario Casteràs admitió el 3 de junio de 2002 ante un jurado popular de la Audiencia que mató a un compañero de módulo con una barra de hierro por celos. En el juicio, un psiquiatra y dos psicólogos le definieron como “psicopático”, “antisocial” e “inestable emocionalmente”. Aceptó una condena de 16 años de cárcel.Este caso también provocó un cambio en la política penitenciaria, según explicó ayer el sindicato CSIF. “Ese crimen dejó al descubierto una realidad que la Generalitat se empeñaba en negar: había internos extremadamente peligrosos”. Hasta entonces, el artículo 93 del primer grado —el régimen más estricto previsto por la ley— no se aplicaba, “no por criterios técnicos, sino por una política de escaparate”, aseguró. Pese a la oposición de la dirección general, afirmó que el equipo del DERT de Lleida “esquivó este veto estableciendo un nuevo régimen de vida dentro de los DERT, llamado régimen de contención, asumiendo así una responsabilidad en materia de seguridad que el centro directivo no quería asumir”, forzando un cambio de criterio.