Un juzgado perdona una deuda de casi 600.000 euros a dos constructores leridanos: "sufrimos muchísimo y vivíamos como podíamos"
Padre e hijo se vieron impactados por la crisis de 2008 y ahora se han podido acoger a la Ley de la Segunda Oportunidad

Imatge d’arxiu de l’edifici judicial del Canyeret.
El Juzgado Mercantil número 1 de Lleida ha exonerado una deuda de 598.613,43 euros a dos constructores leridanos, padre e hijo, que arrastraban una situación de insolvencia desde hace más de 15 años. La resolución judicial permite a ambos deudores iniciar una nueva etapa tras verse afectados por la crisis de la construcción de 2008. El progenitor acumulaba 355.810,65 euros en deudas, mientras que su hijo debía 242.802,78 euros.
La insolvencia se originó cuando la empresa de construcción familiar sufrió el impacto de la crisis inmobiliaria. Hasta ese momento, el negocio funcionaba correctamente y generaba beneficios. "Hubo clientes que dejaron de pagarnos y, a partir de ahí, ya no pudimos hacer frente a préstamos que habíamos solicitado. Además, los bancos con los que trabajábamos retiraron las pólizas que teníamos contratadas, lo que nos dejó en una situación muy complicada", explican los afectados. La cadena de impagos les impidió cumplir con sus propias obligaciones financieras.
Ante esta situación, padre e hijo buscaron asesoramiento jurídico y contrataron los servicios de un abogado que inició un procedimiento concursal. Sin embargo, el concurso quedó paralizado durante años sin que se produjera ningún avance. "Fueron pasando los meses y no veíamos ningún avance. Finalmente, nos dimos cuenta de que no habían gestionado nada", lamentan.
Marta Bergadà, socia fundadora de Bergadà Abogados y letrada que ha llevado el caso, subraya que "esto demuestra la importancia de contar desde el inicio con asesoramiento especializado". La abogada insiste en que resulta fundamental acudir a un profesional experto en Derecho concursal y la Ley de la Segunda Oportunidad, ya que se trata de procedimientos complejos. Una mala gestión puede acarrear consecuencias graves para el deudor.
Quince años de supervivencia con embargos y restricciones económicas
Durante más de década y media, los dos constructores vivieron en una situación límite. "Sufrimos muchísimo y vivíamos como podíamos. Era un gran drama y, aunque de manera directa nos afectaba a nosotros dos, de forma indirecta afectaba a nuestras respectivas familias", relatan. A pesar de las dificultades, intentaron cumplir con sus obligaciones hasta el final, especialmente con la hipoteca de la vivienda familiar para evitar el embargo. "Nuestro objetivo era no perder la casa", señalan.
Las condiciones de vida durante esos años fueron extremadamente duras. "Sobrevivíamos como podíamos, porque teníamos las nóminas embargadas y el administrador concursal sólo nos permitía disponer de 850 euros al mes. Con esa cantidad tan pequeña era imposible vivir y cubrir los gastos diarios que teníamos", explican.
Un problema que afecta a numerosos empresarios desde 2008
Marta Bergadà recuerda que todavía hoy existen muchos empresarios y autónomos que siguen arrastrando las consecuencias de la crisis de la construcción de 2008. "Este no es un caso aislado, sino del reflejo de lo que vivieron, y aún viven, muchas personas que vieron truncados sus proyectos empresariales", destaca la letrada.
El punto de inflexión en 2024
A mediados de 2024 llegó el cambio. "Nuestro gestor nos dijo que había leído en la prensa que Bergadà Abogados había logrado muchos casos de éxito de deudas perdonadas gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad y nos animó a ponernos en contacto. Y así lo hicimos", relatan padre e hijo. En la primera reunión expusieron su situación de insolvencia para valorar si podían acogerse a dicha ley.
La abogada recuerda que "desde el inicio vimos que se trataba de un procedimiento complejo, un concurso iniciado y declarado en 2009, que se había abandonado en los juzgados tanto por parte de su anterior abogado como por parte del administrador concursal". Este último había sufrido una enfermedad y no avisó al juzgado ni traspasó el asunto para poder continuar hasta el final.
Los afectados destacan que esta segunda etapa del procedimiento fue totalmente distinta y recientemente, el titular del Juzgado Mercantil número 1 de Lleida perdonaba la deuda total que ascendía a 598.613,43 euros. "Cuando nos llamaron de Bergadà Abogados para decirnos que se nos había exonerado el pasivo insatisfecho no nos lo creíamos, nos costó asimilarlo. Esto nos abre de nuevo el futuro y podremos tener una vida normal", explican. El hijo añade que "incluso, podré solicitar financiación para que mis hijos puedan estudiar".